A veces uno se afana tanto haciendo algo, porque pone mucho de sí mismo en ello, que se aturulla por culpa de la emoción, se le bloquea el pensamiento, se le acelera el pulso y acaba diciendo lo contrario de lo que quería decir. Más vale creer que esto es lo que le ha pasado al ínclito alcalde de San Juan de la Rambla, Manuel Reyes, cuya exacerbada defensa del señor Burns (¡y dale molino, Perplejita!), publicada en el periódico de hoy, contiene frases tan alucinantes como la que sigue:
Mi postura ha estado ligada a la defensa de todas las cualidades de nuestra isla y en defensa de todo tipo de agresiones físicas o verbales que se traten de realizar a nuestra querida isla de Tenerife, como ya te he reiterado en diferentes ocasiones.
¡¡Y encima se lo ha dicho al abuelo, en su cara!! Acojónate, Chuck Norris, que aquí llega Manuel Reyes.

A veces puede vérsele dándole patadas al Teide
Este disparate continuo está poniendo a las elites intelectuales de Tenerife en su sitio, que es perplejitas (homenaje ahí) mirando desde detrás de una esquina, como aquellos chistes de Forges. Al Pepito lo apoyan Chaves, Peytaví, Zerolo y este señor lechoso. ¡Qué nivel, madre, qué nivel!