Muy lista no soy, por eso a veces me cuesta comprender las cosas. Por ejemplo, las explicaciones que dio tito Paulino al tema de su sobrina en el Parlamento.
Rivero reconoció como “desacertada” la conversación que mantuvo con el alcalde de Arona, José Alberto González Reverón, para “sin comprometer a nadie y dentro de la legalidad” pedir al mandatario local que viera si su sobrina podía acceder al Cuerpo de la Policía Local a cuyas Oposiciones iba a presentarse.
¿Qué quiere decir “sin comprometer a nadie”? ¿Cómo encaja “dentro de la legalidad” con hacer algo para que la susodicha sobrina accediese a la Policía Local? ¿Esperaba acaso Paulino que Berto bajase al salón de exámenes y le susurrase a la mentada al oído un alentador “yes, you can”? ¿Pretendía que el alcalde de Arona se presentase allí armado con unos pompones y ejecutase una vistosa coreografía deletreando el nombre de la interesada para darle ánimos?
No, muy lista no soy. Y lo peor es que Paulino lo sabe.


Los que son listos son estos caciques del siglo XXI, que al igual que los de antaño utilizan su influencia política para premiar al vulgo gregario que le sigue votando per secula seculorum (toma latinajo). Propongo un nuevo lema para Colisión Canalla: “CC, ¿Y qué hay de lo mío?”