Antes de entrar en materia he de dejar claro que mi objetividad en este caso, en la forma (no en el fondo), dejará bastante que desear. Ya saben, esto no es un periódico, nosotros no somos periodistas y bla, bla, bla. Por una parte soy declarado admirador del grupo El Supositorio y por otra Roberto “me creo que tengo talento y/o gracia” Kamphoff es uno de los más claros ejemplos de casi todo lo que detesto de esta tierra. Los primeros son una de esas escasas y honrosas excepciones a la mediocridad y cutrez que impera por estas latitudes y el segundo es un abanderado de esas dos “cualidades”.
LOS HECHOS
El pasado viernes se estrenaba en la nuehtra un nuevo presunto programa de humor. Ya saben que por salud e higiene mental la exposición de los redactores de CB (y no todos) a las emisiones procedentes de ese canal se limita al “Buenos Días Canarias” o a lo estrictamente necesario para poder capturar cosas como la que mostramos hoy, así que como comprenderán en el momento del estreno yo estaba viendo en Nitro la segunda sesión de entrenamientos libres del GP de Canadá de F1. A eso de las ocho menos cuarto de la tarde me empiezan a llegar mensajes por el Whatsapp de amigos diciéndome que pusiera la TV Canaria, que iba a flipar. ¡Y vaya si lo flipé!. Después de vencer la resistencia inicial a cambiar de canal me quedé impactado por lo que vi.
Cutreces y falta de gracia aparte, el muestrario de “referencias a otros” era evidente. El nombre del programa (eslogan de Hiperdino), el formato (“Canarias Crónica” de el Supositorio), la sintonía (aunque es música de la llamada “de librería” ¡qué casualidad que hayan usado la misma que utilizó El Supositorio en su reciente proyecto!), Air Mimadre (del “hombre orquesta” de Palante Producciones), gag del “piche”… vamos, un completo pelotón de fusilamiento*
*Para los no familiarizados con el tema, fusilar en el argot es copiar descaradamente.
Uno, modestamente, ve lo que su tiempo libre le deja y recuerda lo que su capacidad le permite, pero me hago una pregunta: ¿Si entre lo que conozco he “cazado” todas esas coincidencias, es descabellado pensar que en el resto puede haber unas cuantas más? Lo de fusilar no es nuevo en la TVCanaria. La semana pasada sin ir más lejos mientras hacía zapping, recalé por unos segundos en la nuehtra el tiempo suficiente para escuchar algo parecido a esto: “de cada diez peces que hay en el mar, cinco son la mitad” en “En clave de Ja”. Sobra la explicación para los amantes del humor inteligente (argentino para más señas).
En los intercambios de mensajes a tres y hasta cuatro bandas por Whatsapp me enteré de que últimamente en la política del canal que pagamos con nuestros impuestos se ha puesto en práctica la idea de ofrecer gratuitamente espacio en la parrilla a condición de que los productores del programa busquen sus propios patrocinadores. Ahora entiendo (aunque no puedo confirmar si son fruto de esta política) programas como Zona Pádel, Zona Motor, Nuestra Mesa y alguno más. Aunque lo más lógico sería hacer un par de pausas a lo largo del programa y emitir spots publicitarios “estandar”, los autores del engendro han preferido optar por una política al más puro estilo Pepe Domingo Castaño en Carrusel Deportivo pero, obviamente, a lo cutre. Uno de los amiguetes del whatsapp llegó a definir el programa como “un anuncio de media hora salpicado de chistes malos”.
Yo prefiero decir que es un bodrio a la altura de la función de fin de curso de un centro escolar de barrio marginal. Aunque teóricamente el espacio (me niego a llamarlo programa) no nos haya costado un euro de nuestros impuestos (supongo que al empleado que ha metido la cinta y ha apretado “play”, etc. sí que le pagamos nosotros) no se puede aplicar el refrán “a caballo regalado…”. No vale todo.
MI TEORÍA
Le reconozco al Sr. Kamphoff cierta inteligencia: la suficiente para darse cuenta que con recursos propios no se iba a comer un rosco, de la misma forma que un gobernante (enchufismos y endogamia aparte) cuando contrata a un asesor ha tenido la inteligencia mínima para reconocer que no sabe de determinada/s cuestión/es y necesita contratarlo. Pero de verdad que intento entender como alguien puede ser tan poco inteligente como para llevar a cabo tal “descarada apropiación indebida de recursos creativos ajenos” pensando que nadie se va a dar cuenta.
Creo que tengo la explicación. ¿Recuerdan la “breve incursión” del Sr. Kamphoff en el canal de Berlusconi? Sí, sí, la falta de criterio no es exclusiva de estas islas. En Tele5 (o la productora de turno) lo ficharon para presentar un concurso y, sin tiempo de que Roberto pudiera mudarse desde su provisional habitación de hotel a un pisito de alquiler en la capital del reino, lo mandaron pa’casa “sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20.000 pesetas”. Ahí está la clave para entender lo que vimos el pasado viernes. En esos contados días que Roberto fue “compañero” de Ana Rosa Quintana en el canal, debió producirse un encuentro (voluntario o fortuito) entre ambos, con tan mala suerte que fue suficiente para que el Sr. Kamphoff fuese contagiado con el virus “Copy-Paste” que en su momento afectó a la escritora, presentadora y conocida madre madura.
Bromas aparte, me encantaría que tanto los copiados como la propia cadena y los anunciantes patrocinadores tomaran las medidas oportunas ante este claro caso de, llamémosle, “falta de ética creativa”. Los primeros denunciando por plagio, los segundos cancelando el programa y obligando a los responsables a pedir públicas disculpas y los terceros pidiendo la devolución del montante del patrocinio y demandando por daños a la imagen de su marca si así lo consideran. Pero mucho me temo que mi gozo en un pozo.
Lo primero depende del grado de protección legal que tengan las obras fusiladas y, aún así, del criterio del juez de turno. La cadena supongo que le dirá a Roberto: ¡Tío, córtate un poco! y seguirá con el programa. De los anunciantes qué decir, alguien que pone la imagen de su marca en manos así no puede tener muchas luces, viendo además precedentes como éstos:


Roberto Kataplof, historia viva de la ortonómica forense. Que vuelva al “buscando pareja” de la Guagua.