
Agosto se nota, sobre todo la segunda quincena. Todo cristo cierra sus negocios, el tráfico desciende en las dos capitales canarias hasta el mínimo, la Televisión Canaria no echa nada interesante (oh… wait!) y los habitantes de Las Palmas de Gran Canaria cambian de nacionalidad, se vuelven rusos, y marchan para el sur de la isla.
Como casi no hay gente, tampoco hay mucha información que contar, así que la prensa estos días agudiza su ingenio y amplifica las pocas noticias que llegan, pero hay casos que son desternillantes. En la imagen, un ejemplo ad hoc de Canarias7 en su edición de papel. Portada de la sección de sucesos completa para la noticia de que un perro perdido entró en el garaje de una agencia de transportes de la zona de Los Tarahales, en Las Palmas de Gran Canaria, y como el pobre chucho estaba nervioso se puso a ladrar, lo que hizo que los empleados salieran despavoridos (incluyendo dos, los que en la foto recrean el momento en el que se encaraman al carrito elevador) y tuvieran que llamar a la policía que se encargó de sedar al perro y devolverselo al dueño, que es de Cruz de Piedra.
Pero de ahí, a sembrar el terror ... ¡cualquiera diría que el perro desmembró a alguien!
Yo creo que la noticia es que la Policía Municipal ha hecho algo de provecho. Eso si, menos mal que esto pasó en Gran Canaria porque si llega a ser la UNIPOL la encargada de llevar a cabo esta arriegada misión a lo mejor hay tres heridos por chocar de manera espontánea contra algo o le meten diez tiros al perro.