No voy al cine porque la gente no tiene respeto ni educación por los demás. Es complicado hoy día ir a cualquier sesión y no encontrarte con el típico grupo de gilipollas con las risitas y expertos críticos de cine que comentan, por supuesto en voz alta, cualquier secuencia o frase con algún comentario “ingenioso”. Por no hablar de los cerdos que comentaba antes, que se creen que están en su puñetera casa y se descalzan tranquilamente mientras engullen todo tipo de mierdas tipo palomitas, gominolas, patatas fritas, chocolatinas y similares. Yo pienso que, como mucho, una bebida o un caramelo para que no se te seque la garganta… y a comer a tu puta casa o al bar. Al cine se viene a ver la película.
Interesante reflexión de Txema Marín en ¿Por qué no voy al cine?, un post de su blog A la sombra de mi sombra
El que escribe la reflexión no es canario, pero la misma vale perfectamente para cualquier sitio.
Por eso nunca voy a los estrenos. Y, si es posible, solo voy a las sesiones de los fines de semana por la mañana, momento en que casi todos los molestos antes mencionados suelen tener demasiada resaca como para ir.