Confieso que me siento defraudado cuando alguno de mis post no logra arrancar un solo comentario de los lectores (de ahí mi tendencia a la polémica). En este caso pido la opinión, ya sea a favor o en contra, de los visitantes de Canarias Bruta sobre lo que a continuación escribo.
Desde pequeño tengo dos fobias muy gordas: Una son las velas y otra las cholas. De las primeras supongo que el rechazo que me producen procede de su relación con la estética medieval sucia y lúgubre que tanto mal rollo me da. Las cholas (en las que incluyo zapatillas de andar por casa y todo tipo de calzado cuyo uso produzca un “chancleteo”) simbolizan a las “marujas” (otra fobia implícita). En este punto aprovecho para matizar que, a pesar de lo que pueda parecer por mis artículos, no soy homófobo. Odio a las marujas, su chancleteo, su forma de hablar con esas “essssessss” y de igual forma odio la pluma que incluye esas mismas “esssessss”. Por ejemplo no me produce ningún rechazo la forma de hablar de Boris Izaguirre, dado que, a pesar de su pluma, no utiliza esas irritantes “essesss” que en cambio sí pronunciaban la casi totalidad de los participantes en la gala drag queen del pasado (gracias a Dios) carnaval de LPGC.
Aún siento escalofríos cuando recuerdo aquellos tiempos en que iba a misa y escuchaba al colectico femenino (siempre más dado a implicarse en los cantos) cantando o recitando “ssssanto, sssssanto, sssssanto essss el sssseñor Diossss del Universsssso…” ¡uf, qué dolor!.
Como todos los años por estas fechas tengo que hacer de tripas corazón por la llegada del verano. Las féminas (y últimamente algún que otro pseudometrobeckam) se dedican a exhibir sus ñoños por doquier utilizando todo tipo de cholas, zapatillas…
Mi fobia llega a tal punto que si la tía más buena del mundo me hiciera proposiciones deshonestas portando tal pseudocalzado, la rechazaría (y eso que mi vida social no está como para andarse con escrúpulos).
Pensaba que estaba solo en esto y un día escuche una entrevista a Jesús Janeiro (Jesulín de Ubrique) que me dejó impactado. A la pregunta ¿qué es lo primero en que te fijas de una mujer? él repondió “en los zapatos”.
En otra ocasión escuchando el programa “La Rosa de Los Vientos” de Onda Cero quedé gratamente sorprendido cuando su presentador, el gran Juan Antonio Cebrián, manifestaba su desagrado hacia cualquier tipo de calzado que no cubriera por completo el pie.
Recientemente otro modelo de conducta a seguir me ha dado fuerzas y me ha hecho ver que no estoy solo. En un capítulo de la serie House M.D. el personaje de Gregory House sentencia ”... Los ojos mienten, una sonrisa puede engañar, pero los zapatos dicen la verdad”.
¡sí señor, no estoy solo!
Para mí, los zapatos definen perfectamente el buen o mal gusto que pueda tener una chica y, algo que no soporto (y que encima no tiene remedio) es el mal gusto. Y sí, el mal gusto coincide con todo aquello que no me gusta a mí. ¿qué pasa? ¡que mierda es esa de “para gustos colores”!
Para terminar les hago partícipes de una situación que espero no tengan que vivir. No hay nada más asqueroso que ir subido en las escaleras mecánicas de El Corte Inglés y darte cuenta que cuatro peldaños más arriba y justo a la altura de tus ojos puedes divisar el talón amarillento y cayoso de una maruja que porta unas “bonitas” cholas.
Así que señoritas: ¡cálcense coño! Aunque sólo sea por seguridad. Imagino que no debe ser nada fácil correr huyendo ante una situación peligrosa con ese tipo de pseudocalzado.
Personalmente me encanta ver una chica calzada con unos mocasines castellanos de mujer color burdeos. Lástima que esta estética esté bastante implantada entre las seguidoras del Opus.
¡Nadie es perfecto!.
En verdad Charly t has pasado. Si tu no tienes pies bonito xa lusirlos pues no lo hagas xro no t rias de los q si quieren salir asi. eres 1 facista y 1 intolerante. Kmo te disen donde hablas de la u.d. ... charly muerete