Siempre fui escéptica de la TDT, pero no por vericuetos técnicos de los que nada entiendo, sino porque no me ha quedado claro todavía si esta innovadora forma de ver televisión me arrebatará mis apreciados videoclips de artistas locales, que en los últimos tiempos venían anidando en LaSexta, como éste, o este otro.
Comprenderán, pues, mi jolgorio cuando en Teidevisión, canal que sólo veo a horas apropiadas (pues en las intempestivas he visto cosas que me han dolido, a mí, que no estaba allí), descubrí a una joven promesa llamada Yasmina, que nos ofrece, sin aparente remordimiento, su tema “Amiga mía”.
Para decirlo prontamente, Yasmina le ha levantado el novio a una colega. Para más inri y por si fuera poca faena, encima se lo canta. “Qué difícil es llamarte amiga ahora”, dice. Desgarrador verso, sin duda. La salvaje naturaleza portuense enmarca un tema de amores ingratos, pero es que ella no va a renunciar así como así al maromo que la ha hecho “sentir rialmente (sic) una mujer”.
A fin de no crearse una imagen de lagarta insensible, Yasmina despliega un amplio surtido de sentidas poses y mohínes, entre los que destaca un agitamiento esporádico e inexplicable de brazos, que es lo que todos solemos hacer cuando nos sentimos culpables pero queremos candela. Los otros dos que la acompañan en el video (esto es, el maromo y la amiga agraviada) ponen también al servicio del sentimiento todo su feeling interpretativo.
Por algún motivo (se me ocurren cuatro motivos que dan botes) en un momento determinado del clip, las antiguas amigas aparecen haciendo footing o algo que se le parece. Un injerto que quizás algún entendido en lenguaje audiovisual pueda explicar. Yo no, desde luego. Puede estar relacionado con que más adelante la amiga humillada huye de Yasmina por una playa (momento empático).
Como sé que están deseando disfrutar de esta pieza ya, y añadir sus propias conclusiones, aquí se las dejo.


Con amigos como ésta, ¿Quién quiere enemigos? De todas formas, si PP Benavente se ha hecho famoso, Yasmina puede soñar con el estrellato archipielágico.
Nos vemos!