El alcalde de San Juan de la Rambla, Manuel Reyes, ese hombre tan querido por los traumatólogos, y con una vida social tan rica que rara vez para por el despacho, se ha sacado de la manga, al calor de los lejanos ecos de soberanismo que le llegan desde Santa Cruz, un festival de recuperación de las tradiciones aborígenes al que ha llamado “Beñesmén”.
Pero en un afán por unir lo clásico con lo moderno, leo en El Día lo siguiente:
El I Beñesmen de San Juan de la Rambla celebra hoy su jornada de puertas abiertas al público en general, tras dos jornadas de trabajo con jóvenes alumnos del municipio y de diferentes partes de la Isla. Esta iniciativa de fomento de las tradiciones canarias ha incluido juegos, charlas, talleres, teatros, conciertos y exposiciones sobre los aborígenes de las Islas.
El cierre de los tres días de actos lúdicos, culturales y educativos se celebrará en la plaza de San José con un concierto del grupo canario Altraste y la posterior Fiesta de la Cerveza, amenizada por pinchadiscos.
Ante esto, literalmente, perplejita me hallo (si es que mi nick de guerra no es casual). ¿Fiesta de la Cerveza? ¿Bencomo le daba a la Dorada y Guanarteme a la Tropical?
Quizás éste sea el más sangrante y lamentable de los muchos errores que, por pura ignorancia e improvisación, se han incluido en este engendro que han llamado Beñesmen, desde su propia fecha hasta la inclusión de talleres de cestería, como si los guanches se hubieran hartado a hacer cestas.
Y si le preguntan al señor Burns, todavía les dirá que la receta de la cerveza nos la expoliaron también los castellanos, para luego vendérsela a los alemanes bajo la promesa de no revelar su origen canario y mantenernos así en ignominioso sometimiento.


Dios, cada año pienso que es imposible que Canarias caiga más bajo, pero siempre me vuelven a sorprender.
¿En este “festival” tendrán gofio de millo? Porque es algo que los aborígenes tampoco tenían.