A pesar de que vivimos tiempos desacelerados, la gente sigue siendo libre de gastarse los cuartos en lo que estime más oportuno. Publicar un recuadro en el faldón de un periódico (el más leído, más comentado, más temido, más admirado y más envidiado de todas las realidades archipielágicas mundiales, por ejemplo) es una de esas opciones. Doña Gertrudis María Afonso Torres, por ejemplo, no se lo pensó dos veces y publicó este recuadro, para asombro del personal.

Un dinerico bien gastado, sí señor
La mujer abre su reflexión con una afirmación como poco temeraria, y luego da rienda suelta a sus disquisiciones filosófico-religiosas, que tienen la misma fluidez que los cables de las luces del árbol de Navidad el día que vas a ponerlas, para acabar revelándonos que su condición de victoriera-cubana (por aquí se empieza y se termina siendo un lobby) es lo que la ha impulsado a compartir con todos nosotros, tal vez sin necesidad ninguna, sus pensamientos.
Dicho queda, doña Gertrudis.


Le faltó añadir al final del articulo que si no lo reenvian por email moriras en 7 dias pisado por 100 cubanos locos.