Cristina Tavío tiene una inclinación hacia el deporte que ya empieza a ser cansina. A su apasionada defensa del golf (¿como negocio? ¿como disciplina deportiva? Hagan el favor de no ser tiquismiquis), se ha sumado su repentino interés por tener en buena forma a los muchos parados de la capital chicharrera, si hacemos caso a lo reseñado por La Opinión con notoria mala uva y animus cachondii (lástima que de esto no haya audio):

Ahora que Hernández Abad, alias el Croqueta porque, se dice, es el terror de los cócteles, se va a encargar de Economía y Hacienda (¿acaso podrían estar estas áreas en mejores manos?), y con su experiencia previa como gestor de Deportes, cuya obra no desglosaré porque no hay sitio para tanto en el ciberespacio, ya estamos tardando en sembrar Santa Cruz de pabellones unemployed-only.
Ah, no, espérate, que Santa Cruz ya necesita pabellones deportivos nuevos en muchos barrios y que se mejoren las canchas que ya existen. ¡Puede incluso que usen esas instalaciones personas que no están en paro!
Cristina es lo que tiene, cuando está contenta en enfajina cosa mala.


¡Qué nivel, Señor! ¡Qué nivel! ¿Esta Señora es quien espera ser alternativa en estas islas? ¡Qué inteligencia! ¡Qué superioridad! ¡Qué forma tan ilustrada de hacer propuestas! ¡Qué creatividad superlativa!