Y eso lo sabe bien Zemanué, un pedazo de consejero de Economía y Hacienda que no tiene reparos en contarte cualquier trola según le parezca o se sienta inspirado.
´Se acabaron las bajas laborales para irse a la playa´ Soria advierte de que los empleados con incapacidad laboral por más de tres meses dejarán de percibir el 100% del sueldo.
Esta frase del vicepresidente la recogieron diversos medios, como La Provincia, Canarias-Semanal, o
Canarias 7.
Y con el desparpajo que le caracteriza, el mismo Soria largó ayer en sede parlamentaria lo siguiente:
´Jamás dije que esté en la playa todo funcionario de baja´
Acto seguido, el vicepresidente procedió a quedarse tan ancho.
La misma poca vergüenza de Soria la tienen los funcionarios, los trabajadores en general, que fingen bajas y los médicos que se avienen a firmarlas. Hace unos años, una amiga mía, maestra, me contó como una hazaña la siguiente historia. Unos meses después de terminar su baja por maternidad, cuando el niño aún no llegaba al año, a ella, residente en Tenerife, la destinan a Fuerteventura para cubrir una baja de tres meses. En los estándares ISO que categorizan las putadas, ésta es una putada de nivel 1. Tener que mudarte, siquiera tres meses, a una Isla diferente dejando detrás un marido y un niño pequeño no es plato de gusto. A la semana de llegar a Fuerteventura, fue al médico, le dijo lo muy deprimidísima que estaba, y en dos días estaba de vuelta en Tenerife, con su baja en la mano. Me lo contó entre risas y a mí me dieron ganas de llamarla estafadora. ¿Significa esto que todos los maestros y los funcionarios en general son una manga de gandules que merecen ser insultados por quien se supone que los dirige a todos? Obviamente, no. Pero en la función pública, como en botica, hay de todo, incluyendo personas que se enorgullecen de su escaqueo sin considerar lo que eso nos cuesta a todos.


No deja de resultar curioso que esa falta de ética laboral solo nos pique cuando es perpetrada por funcionarios. ¿No debería ser igualmente escandalizante el argollismo y el palpamiento testicular cuando éste tiene lugar en el sector privado?
De acuerdo, el absentismo del sector público lo pagamos todos. Pero la indignación por la falta de ética debería ser la misma, vengan de donde vengan las perritas.
Esta salida de pata de banco viene a cuento de una discusión privada en la que un ‘argollista’ profesional de una empresa privada se quejaba con encendida ira por quienes hacían lo mismo que él en la administración. Picueto mode on, proclamo.