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Peytaví Klamstein, y sus tribulaciones

22/06/2009 10:21

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Valoración: 4.6/5(24 votos)

Con frecuencia, el editorial y la columna de tres párrafos de Andrés chaves atrapan irremisiblemente la atención de aquí una servidora. Entiéndanme, semejantes derroches gramaticales, léxicos y conceptuales dejan fascinado a cualquiera. Así que, a mis ojos, Peytaví es un poco el hermano pobre de la mejor página de El Día. Además, tiende a repetirse cosa mala, y ya no me sorprende su obsesiva búsqueda de lazos que lo vinculen todo (todo lo malo, quiero decir) con ese ente enemigo que él denomina “los progres”. Sería injusto recordarle sólo por sus artículos de alta política internacional.

Pero eso no quiere decir que a Peytaví le falte talento. No, señor. Si se lo propone, puede ser tan machista, vulgar, zafio, cutre, chusco, intrascendente, cansino, aburrido y ordinario (¡¡sal de este cuerpo, Jotaflá!!) como cualquiera de sus vecinos de página.

Esto lo constatamos en su artículo de hoy, La goda de la tienda, en el que astutamente nos cuenta una anécdota personal que a nadie le interesa un pijo para radiografiarnos al sector del comercio en Tenerife y cómo éste se halla perversamente manipulado por fuerzas malvadas y superiores.

El pasado enero vi un reloj muy curioso en un escaparate de la santacrucera calle de San José. Se trataba de un cacharro caro, pero en contrapartida, además de dar la hora, medía la tira de cosas: la presión atmosférica, la altitud, la temperatura, la profundidad a que uno es capaz de bucear… Sin pensarlo dos veces, entré en la tienda y me concedí el capricho. “Garantía total”, me aseguró el comerciante hindú que me atendió solícitamente. “Si tienes algún problema, tú lo traes y yo lo arreglo”.

Y ahí me lo imagino como un niño chico, privado con su reloj nuevo. Pero negros nubarrones acechaban el horizonte del feliz Peytaví.

(…) Pero un día, para mi desazón, empezó a parpadear en la esfera una señal apremiante: la pila estaba casi agotada. Molesto por el contratiempo pero esperanzado con el hecho de que sería bien tratado, regresé a la tienda. Y ahí empezó un pequeño calvario, porque no me atendió el señor hindú sino una señorita o señora goda. Digo goda y no peninsular porque godo, sobra volver a explicarlo, no denota procedencia sino actitud. (…) “Tiene que dejarlo para que lo revisen en Las Palmas”, dijo displicente.

Vivo en la isla más extensa de Canarias, en la más poblada y en la que recibe más turistas (casi cinco millones y medio cada año; dos más que la redonda), pero siempre que deseo comprar algo distinto a una hamburguesa, alguien tiene que pedirlo a Las Palmas. Me pregunto para qué coño existe, por ejemplo, la Cámara de Comercio de Tenerife, y también la propia Fedeco de mi amigo Luis. En fin, lo peor de todo no es que ese reloj (aciaga la hora en que lo compré donde lo compré) ande ahora por Vegueta o por Kualalumpur; lo peor fue la pedantería de la goda, que hablaba como si me estuviera pisando las pelotas; como diciendo para sus adentros “qué bien estoy jodiendo a este tío”. Pese a todo, no se lo tuve en cuenta. Un mal día con el maromo lo tiene cualquiera.

¿Es esto lo que merecen los lectores de Peytaví? ¿Este lenguaje tabernario, esta exhibición de mal gusto y chabacanería, esas insinuaciones sucias de macho en celo? ¿Es esto lo mejor que Peytaví puede ofrecer a quienes tienen la santa paciencia o el malsano vicio de leer su columna porque les interese de verdad, no como a mí, lo que escriba este señor?

Un mes después, empero, llamé a la tienda para saber qué ha sido del dichoso reloj. “Todavía no está”, fue la goda respuesta de la goda. “Ha pasado un mes”. “Sí, pero el relojero está de baja y el otro ha cogido vacaciones”. “¿Y para cuándo estará?”. “Ni idea. Déme su teléfono y ya le avisaré”. De nuevo el mismo tono pisapelotas: “joder, qué bien estoy jodiendo a este tipo”. La jactanciosa suficiencia de la primera vez no era consecuencia, por lo tanto, de un mal polvo; parece que es lo habitual en esa señora. O señorita.

A estas alturas, la reiteración en la ordinariez poco importa. Para qué medios días, habiendo días completos.

Que levante la mano el que no ha sido víctima alguna vez de un mal servicio post-venta, o de un dependiente antipático, o de una tienda desorganizada. Para Peytaví resulta fácil, y lo escribe con la locuacidad de la mente más simplona, achacar el mal trato comercial al origen de la dependienta. Causa y efecto, y a otra cosa que el día da para muchas chorradas y no puedo perder el tiempo. Y de paso, mantengo contentito al señor Burns.


Flor de relosssss

Actualización irrelevante de última hora: ¿te compraste un chaqueur pour le minorie? ¡Te pasaste, macho!

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Comentarios [23]

    1. Alfre2 dice:

      xDDDDDDDDDD, seguro que eso en CajaCanallas jamás le habría pasado


    1. Don Consultor dice:

      Vivo en la isla más extensa de Canarias, en la más poblada y en la que recibe más turistas (casi cinco millones y medio cada año; dos más que la redonda), pero siempre que deseo comprar algo distinto a una hamburguesa, alguien tiene que pedirlo a Las Palmas.

      ¿En qué empanada mental editorial de que papelucho periódico habré leído yo ésto? Algunos se están descubriendo xD.


    1. Reena dice:

      Senyorita=Senyora gorda? y Senyorita gorda=Ninya?

      Peldon por la falta de enyes :(


    1. Jobito dice:

      Hay una posibilidad no contemplada: que la señora/señorita folle que es un primor, ¡pero que conozca el talento columnístico de Ricardito! En este caso, propongo buscar a esta santa y nombrar Canariabrutera de honor. La venganza es un plato que se come frío, dicen los cursis, y “la goda de la tienda” se vengó por todos nosotros.


    1. Pingalmojo dice:

      Este artículo parece escrito por el mismísmo Chavez, en el estilo de “ no se que coño escribir, así que voy a soltar un rollo que me pasó el otro día, y así aprovecho la coyuntura para desfogar mi rabia anti-godos u anti-progre (ambas valen)”. La verdad que el Peytaví este me da algo de penica con esa cara de niño grande, y su peinado típico de colegio de curas. El pobre.


    1. energumeno dice:

      Este individuo tiene los cables cambiados, le escribe los artículos al Burns, sale en las teles, etc, en fin chiquito rollo tiene en el cabezón, desde luego capacidad perimétrica tiene. Al igual que el Chaves hacen lo que les indica el cacique de su jefe, si no ya saben lo que les espera. Habla de la isla mas grande, etc, como Burns, que es lo mismo,pero nunca comparan las recaudaciones , población, turismo, etc por provincias.Y hoy dice el jefe lo de la mancomunidaad, con eso está erre que erre, haz un sólo municipio, pero con eso no te vas a traer la capitalisad totorota.


    1. joss dice:

      después de que perez camacho haya impuesto un nuevo estilo, hasta algunos periodistas han caido rendidos, aunque en este caso, el coctel, por las influencias más cercanas, puede llegar a ser alzheimermente explosivo


    1. Sergio Montesdeoca dice:

      Dios, qué “artículo” más desagradable. Para mí que debería acudir a un psiquiatra.


    1. Ramón dice:

      Propongo a la dirección de TVE en Canarias no invitar más a este señor al “59 segundos” porque demuestra una total falta de respeto a los habitantes de la isla de Gran Canaria además de calificar (descalificar en este caso) a las personas según su procedencia. Incluso le ahorraríamos el “mal trago” de tener que visitar la isla redonda una vez a la semana.


    1. Vereando dice:

      Me imagino al Peytaví pensando: “esta goda no sabe con QUIEN está hablando”. Cuando algunos se sienten el epicentro de la realidad ocurren estas cosas.

      Una pregunta: ¿para qué quiere dejavú un reloj con tantas funciones?


    1. Walter dice:

      ¿Debo entender que ese tipo se gana la vida escribiendo esas guarradas dignas de un demente obsesivo-compulsivo? Le invitaría que visitase a un psiquiatra porque sin tratamiento, esas cosas no mejoran con los años.

      No sé si el fulano estudió algo alguna vez en su vida, pero de haberlo hecho, sus cacas escritas muestran que el dinero que sus padres se gastaron en su presunta educación, hay que darlo por tristemente derrochado. A este paso cuando publique sus ocurrencias completas, se parecerán mucho a un muetrario de retretes de carnavales.

      Lo que si se nota es que las godas lo ponen a cien. Pero también que no le hacen ni puto caso. Que se busque la vida.


    1. Teguako dice:

      El otro dia en un avión procedente de La Palma, aquí el amigo estaba sentado en su asiento, llega un señor mayor e intenta sentársele al lado. Se cruzan miradas entre ambos, y Ricardín ni se mueve. El señor indignado le dice, ¿oiga pero me va a dejar pasar o no? y el otro le responde “ah!! perdone, pensé que me miraba porque me reconocía de la tele”. A lo que el señor, ni corto ni perezoso le responde bastante mosqueado “no señor yo no lo conozco de nada, sólo quiero que me deje pasar al asiento, es más ni le quiero conocer”. Finalmente se sentó ingnorando durante todo el viaje a Ricardito Peinadín, para mofa y cachondeo del pasaje más cercano. El otro se quedó calladito y más colorado que un tomate.


    1. Óxido de antimonio dice:

      ¡Chicos, miren el nuevo Chaquet antigodo y anticanarión!
      Para el patriota y el patrañero, con minutero y con segundero…
      (Dios, como me disperso. Sorry)



    1. Tique tiquetete tiquetete ¡güeeeei!


    1. César dice:

      Una pregunta: ¿ese “pelo” es suyo de él o lo habrá fabricado una goda y lo adquirió en una tienda cuya sede principal está en Las Palmas? Si es propio deben estar todas las neuronas de su cerebro haciendo horas extra para ayudar a sostenerlo….¡y así le va!.
      SL2


    1. Pingalmojo dice:

      Teguako ahora sí que el conejo me riscó la perra¡¡¡¡. Jajajajaja. Estuvo bien que le pasara.


    1. El jícaro de la Gomera dice:

      El pelo al estilo Leonardo Dantés le queda que-ni-pintado.

      ¡Ay, Peytaví que te ví!


    1. joss dice:

      si alguien se permite repetir sin despeinarse siquiera las barbaridades, sandeces, locuras, mamarrachadas y faltas de respeto en general de d. jose rguez, es, ademas de todo eso, un pobre loro sin personalidad alguna


    1. Canaria Conbotas dice:

      Una vez se me estropeó un teléfono móvil cuando aún estaba en garantía. Lo llevé a la tienda para que me lo repararan. A las dos semanas volví a ver qué pasaba y resulta que el móvil seguía allí tal y como yo lo había entregado.
      Dato 1: móvil estropeado y en garantía.
      Dato 2: tienda de telefonía ubicada en Tenerife.
      Dato 3: clienta canariona.
      Dato 4: dependienta chicharrera.
      Conclusión A (la que usaría alguien con ganas de pleito, por ejemplo): En Tenerife, cuando la clienta es canariona, por tanto, aliada de los godos, y la dependienta tinerfeña, ni siquiera se molestan en mandar el artículo estropeado a Vegueta o a Kualalumpur para repararlo, independientemente de que la muchacha que atiende haya estado con maromo o no recientemente.
      O bien, conclusión B: la dependienta es una inepta y/o la tienda funciona mal. O vete tú a saber…

      Señor Peytaví, ¿conoce los sudokus? ¿La Wii? ¿La playa? ¿El sancheski? ¿Los boliches?… ¿El croché?


    1. Perplejita Me Hallo dice:

      Anoche estuve viendo un rato 59” pero tuve que cambiar de canal porque se me partía el alma de ver la sombra de tristeza en los ojos de Peytaví. Hablaba de política, sí, pero se notaba que tenía la mente puesta en su reloj.

      Tu boca me dice una cosa pero tu cara me dice otra, Collin Powell Peytaví.


    1. Tanausú dice:

      Lo de Peytaví con los recambios de Las Palmas viene de atrás. Recuerdo uno artículo de hace unos años quejádose de que los repuestos de su coche los traían de Gran Canaria. Era lo mismo pero sin goda en la trama.
      El catálogo de fobias de este hombre se amplía: los progres, los canariones, Cristina Tavío, los changas anti-Granadilla, Almodóvar y cualquiera que ose rebatir siquiera alguno de sus argumentos chusqueros.


    1. miguelito_el_policia dice:

      wow! “como si me estuviera pisando las pelotas…” periodismo canalla a lo Pérez Reverte


    1. Smokey dice:

      ¡Cómo le gusta regodearse en lo grande que es su isla y la cantidad de turistas que recibe! Como si aportara algo al artículo. A mí eso de que la dependienta le hablaba disfrutando de lo mucho que le estaba jodiendo me suena a complejo de inferioridad…




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