En Gran Canaria se les conoce por chandaleros o chanos y se centran en dos cepas bien diferenciadas: las cepas impares son las pertenecientes a la capital, Las Palmas de GC, y más concretamente en… cualquiera de sus barrios. La Feria, Escaleritas o La Isleta son prototípicos en ese sentido, a pesar de la limpieza étnica que ha llevado a cabo el Sanedrín de Vegueta para erradicar o convertir a estos pobres jóvenes descarriados en hombres de pro. Las cepas pares, por el contrario, pertenecen a las zonas del este y sur de la isla, eminentemente la ciudad de Telde y Vecindario, donde se concentra la mayor cantidad de chanas buenorras de la provincia oriental. Eso sí, como te pillen te desuellan. Las motos aquí son para los pringados, más bien, ya que concentran sus esfuerzos de trapicheos y horas levantando techos para comprarse el mítico Mitsubishi EVO, un monstruo mitológico de dimensiones descomunales. Se dice que un chano se lo compró y murió al dar el primer rule por las carreteras sinuosas de la isla del gusto extremo que consiguió. La chana que iba con él, como no sabía conducir (¿para qué si conduce mi macho?) murió también en el intento. Son famosos también por su gran capacidad reproductiva y se les puede ver en los parques infantiles bien repletos de pedrería y oro mientras fuman un peta y echan un vistazo a sus 2 o 3 “rebenques” (niños).
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