No les aporto nada nuevo si comento que Paulino Rivero gobierna a base de ocurrencias. Lejos de tener una estrategia o de aparentar tener una estrategia, nuestro sauzalero mayor, siempre con una ristra de asesores de prensa, cámaras y micros a mano, las suelta según le vienen a la cabeza, sin pensarlas, madurarlas o masticarlas. Ya vendrá alguien después a explicarle, matizarle, puntualizarle, o directamente desmentirle, tarea esta última en la que destaca con singular presteza el miembro no imputado del Gobierno, es decir, José Manuel Soria. Conviene recordar que el presidente acostumbra a reafirmarse en sus decisiones, por ridículas que sean, con la misma prontitud con que su segundo de a bordo y presunto consejero de Economía lo desdice.
En el catálogo de ocurrencias paulinescas del mes de marzo hemos tenido una estrella indiscutible: la propuesta de repartir alimentos próximos a caducar entre las familias en situación precaria o de emergencia. Vaya por delante, y es triste que tenga que curarme en salud haciendo esta aclaración, que no considero ningún disparate que la comida aún en buen estado, que no pueda comercializarse por la razón que sea, vaya a parar a aquellas personas que peor lo están pasando. Creo que es razonable y justo, y que debe llevarnos a reflexionar sobre un sistema económico podrido e insolidario donde la sobreabundancia y el exceso se ríen en la cara de los que están hambrientos.
Al anuncio de Paulino, al que le faltó tiempo para arrogarse la propiedad intelectual (ejem) de la ideaca, le siguió el correspondiente desmentido soriano, por boca de Martín Marrero, luego por boca del propio Soria, al que siguió, como en las mejores congas, la reafirmación del propio Rivero, quien además vaticinó que su plan se iba a extender al resto de España, y espérate tú que no se lo copie Obama.
Insisto en que la comida en buen estado no debe acabar en la basura. De hecho, esto lo saben muy bien en el Banco de Alimentos y en Cáritas Diocesana, donde llevan gestionando este asunto desde hace años, sin alharacas ni medallitas al pecho, sino con simple trabajo y voluntariado. Ambas instituciones han sido las primeras en desmarcarse de la paulinada.
Ésta es la clásica propuesta que, (a la piscina de cabeza que me voy) con su leve tufillo a peronismo rancio, hace que la cotización de un señor mediocre como Rivero suba muchos enteros en el mercado de acciones del votante medio de Coalición. No explica Paulino, ni falta que hace, de qué callada manera van a recogerse esos excedentes, garantizarse su conservación y la continuidad en la cadena de frío, o fijarse los criterios para que su reparto llegue a quien verdaderamente lo necesita. Lanzada la idea al aire con las adecuadas fanfarrias, todo eso son detalles minúsculos y enojosos que ya se solucionarán aplicando éter.

Visto por Morgan, uno de los viñetistas fundamentales en Canarias
El Gobierno de Canarias no está para ponerse al frente de la caridad o la beneficencia. En lugar de ejercer la más exquisita misericordia hacia los pobres, ofreciendo limosna institucional, al Ejecutivo lo que le corresponde es articular medidas estructurales para evitar que más gente se sume a esa lista de personas a las que no les alcanza para comer, y para que los que ya estén en ella encuentren los medios para salir. ¡Ups! Una vez más me he ido sin darme cuenta a los mundos de Yupi.
A las ONG que trabajan atendiendo comedores o redistribuyendo excedentes alimentarios, todo el apoyo institucional, pero no una suplantación de funciones. Y menos aún por parte de un individuo que tuvo la indecencia de declarar secretos los gastos de remodelación de la residencia presidencial en Gran Canaria, imaginen ustedes por qué, después de que trascendiera un gasto de 700 euros en escobillas de váter.
Hasta la fecha, la más sonada iniciativa de carácter económico que hemos escuchado desde la torre de marfil donde vive Soria es prorrogar el plazo para la materialización de la RIC, porque los empresarios no se sienten ahora mismo con ánimo de invertir esas formidables exenciones fiscales como no se han visto dos, o reclamarle a los Ayuntamientos que devuelvan el REF mal calculado por la Consejería, sin que a éstos, siempre tan codiciosos y para disgusto del pobre José Manuel, se les vea muy por la labor.
Y mientras Paulino habla de repartir comida a los menesterosos, en Canarias seguimos sin contar con una red de comedores sociales en condiciones. En Santa Cruz de Tenerife, bajo responsabilidad de la Primera Dama Regional, el albergue se las ve y se las desea, bajo continuos recortes de presupuesto, para atender a la cada vez más nutrida concurrencia que se agolpa en la puerta desde temprano para acceder a un plato caliente de comida al mediodía. Lo que antes era un espacio casi exclusivo de indigentes y marginados ahora está cada vez más competido, dada la creciente presencia de parados y pensionistas. De igual forma, para muchas familias supondría un alivio contar con comedores escolares donde al menos los niños tuviesen el almuerzo asegurado cinco días a la semana, pero para eso parece que no hay demasiado gofio en la lata.
El debate sobre el estado de la nacionalidad (hasta apuro me da escribirlo) lo tenemos calentito ya, a la vuelta de la esquina, y a buen seguro nos inundará un nuevo y desbocado torrente de paulinadas. Stay tuned.

-Triste es de pedir, Zemanué
-Dímelo a mí, que si quiero comer salmón me lo tengo que pescar yo mismo


Lo que yo veo, Lady Perplejeishon, es que en breve la legislatura se hallará en su ecuador y lo único que hemos visto son las willyadas de la tele y una policía autonómica para guardar cuatro solares.