Hace unos cuantos días leí lo siguiente en esa gran sección, “Los Mojos de la última”, de ese gran periódico, “El Día”, y quedéme sorprendida con cuánto habría podido alterarse el sentido del titular de haber cambiado sólo una letra:
Bermúdez alardea de chorro con su personal
El personal del área de Turismo del Cabildo de Tenerife celebró el pasado jueves su almuerzo de Navidad en el Casino Principal, en la plaza de la Candelaria. Ya en los postres, el vicepresidente primero de la institución insular tiró de móvil y ordenó al personal del charco de la plaza de España que activara el chorro para deleite de los trabajadores del área. Y es que, el que puede, puede.
¿Se imaginan que en vez de “alardea”, hubieran puesto “alardeo”? ¡¡Hubiera estado mal conjugado!!
¿O a qué pensaban que me refería…?
(Y Felices Fiestas a todos)


Presumir de chorro también es muy de película porno de serie B