
En otro universo paralelo: Las peleas de gallos están autorizadas en Canarias por razones de “tradición”. Y no hace mucho en la TV Canaria salía un fulano defendiendolas como que era algo “mu bonito”. En defensa de la TV Canaria diré que llevaron también a otra persona que no estaba de acuerdo con el lamentable espectáculo.


Lo mejor que tienen las tradiciones es que cambian, mutan y desaparecen las que nos vinculan con nuestros peores grados de barbarie. Si la tradición (la ilusión de la permanencia, como la define Woody Allen) estuviera condenada a no cambiar, las mujeres en este país seguirían puteadas como hace treinta, cuarenta o cincuenta años.
Así que ya está bien de prácticas salvajes y lamentables como las peleas de gallos.