Óscar. Una pasión surrealista, lo único que se petrifica es el tiempo (y la paciencia) del espectador. Tan sólo se desvela una verdad: el paisaje vertebral de cierto cine español que encuentra en lo pretencioso el mejor atajo hacia lo ridículo. (El País)
Lo mejor que se puede decir de esta película es que inyecta súbitamente en el espectador las ganas de sumergirse en el semisecreto mundo, poblado por máquinas de coser electrosexuales y dragos con las venas cortadas, imaginado por Óscar Domínguez a principios de siglo XX. Lo peor, que para esa zambullida sea estrictamente necesario salir del cine. (ABC)
Pues el gozo en un pozo. Lo que se pretendía que fuera el broche de oro a la recuperación del nombre de Óscar Domínguez es un engendro. Un esperpento camuflado de película que, sinceramente, da vergüenza ajena. Flaco favor le han hecho a la memoria del universal pintor surrealista. (Canarias 7)
Aunque no se me hizo en absoluto tediosa, me quedé con muchísimas dudas, sobre todo en cuanto al personaje del pintor. El director sólo se queda en la superficie. No da ninguna profundidad al personaje, y nos lo muestra como un personaje frívolo y con una sexualidad bruta, sin reseñar que parte de su dolor no es sólo un dolor existencial, alcohólico o esquizofrénico, sino que el propio pintor sufrió al final de sus días una dolorosa enfermedad: elefantiasis (de este dato me he tenido que enterar a través de la wikipedia, porque en el film ni se dislumbra). (FilmAffinity)
Óscar. Una Pasión Surrealista es una película que nafrauga entre dos historias lamentables que si por separado no funcionan, juntas aún menos. Tras ver el film uno se pregunta en qué se ha gastado el equipo de producción los seis millones del presupuesto, porque la ocupación alemana de París resulta de lo más ridícula y casera (MuchoCine.net)
Este artículo se irá completando con el resto de críticas junto a la de un humilde servidor, cuando vea la cinta.

“Crudito nos lo llevamos, ¿eh Vicky?”
“Ya te digo, Enma”
Aquí lo menciona el Canarias7 como noticia, y aquí hay artículo de “opinión” sobre el tema.
Y vean los comentarios que acusan a los críticos de “endofóbicos”, de odiar a Canarias, etc.