
Imagen de Canarias Indymedia
Se repite la historia de todos los cursos, al menos en Tenerife. El retraso que provocan algunas obras de mejora de los centros educativos, o la falta de previsión de la Consejería, nos lleva a que muchos alumnos deben iniciar sus clases en habitáculos prefabricados o entre vallas de obras y ruidos molestos. Los que los inician claro, porque aun hoy existen centros sin clase pasada la primera semana.
Y se repite de manera indignante porque siiiiiiiiiiempre pasa igual. Las obras nunca comienzan el día siguiente a la finalización de la última clase, cosa que viene estipulada por ley y que por tanto es conocida de antemano. Al restraso del comienzo se suma esta manía que tiene la Administración de adelantar paulatinamente el inicio de las clases de forma soterrada. Les digo, algún año se lo proponen y que empiecen ya directamente el 1 de septiembre, cuando los papis vuelven al curro (como si todo el mundo quisiera/pudiera/tuviera vacaciones en Agosoto, no te joe). Ésto deja muy poco margen a las empresas de construcción para renovar los centros y qué decir ya de construir centros nuevos.
Aunque al menos los centros los renuevan, porque los años pasan y la Universidad de La Laguna se sigue derrumbando…
Bueno, ésto no pasa solo en Tenerife, en el instituto “El Rincón” de Las Palmas, hace unos años, cuando hubo unas lluvias brutales en enero y febrero, los falsos techos empezaron a caerse por la humedad, y en un aula de ordenadores hubo cortocircuitos y todo, y unas cubiertas y estructura metálicas del edificio estaban cayéndose a cachos del óxido.
Y aún peor, durante la semana de carnavales, cayó aún más lluvia todos los días. Cuando volvimos a clase ya no llovía y nos contó un profesor que había sido una suerte increible, porque el techo completo del edificio no habría aguantado un solo día de lluvia más sin hundirse.