Los nacionalistas están que se salen por los cuatro costados desde que comenzó la carrera de fondo de cara a las elecciones autonómicas de mayo de 2007. Y digo carrera de fondo, porque esto de las campañas comienza a parecerse a la llegada de las navidades en El Corte Inglés: apenas terminan las rebajas de agosto y ya plantan un árbol de navidad a la entrada del centro comercial. En este caso, algunos partidos comienzan la campaña más de medio año antes.
La última, la que leo en un artículo de Canarias Ahora, aunque ya había escuchado de refilón días despues de la vergonzosa manifestación de la semana pasada en Tenerife: CC quiere imponer una moratoria de siete años para rumanos y búlgaros. Imponerla una vez entren en la Comunidad Europea, se sobreentiende.
¡Muy bien! ¡Plas, plas, plas!. Así que los nacionalistos están rápidos para mamar fondos europeos de todo tipo, llorar por el platanito, por el tomatito, pedir medidas proteccionistas absurdas para un mercado libre, por la ultraperificidad, la macaronesia y… en fin, por todo aquello que hemos dado en llamar la canariedad y que en Bruselas nos tengan por unos pesados llorones, pero… eso si, inmigrantes no, que nos quitan el empleo:
[Paulino] Rivero destacó que “todos” los extranjeros, de la UE y otros países terceros, que figuraban como activos consiguieron un trabajo en las Islas en el citado período y llamó la atención sobre la paradoja que representa el hecho de que el Archipiélago exista “pleno empleo” para este colectivo, en general, de “mano de obra barata” y no para los canarios.
Lo que quizá no ha tenido en cuenta el Sr. Rivero al afirmar esto, es que quizá los extranjeros que vienen a vivir aquí tienen que trabajar para vivir, pero la población activa de aquí, en algunos casos no quiere o no le apetece trabajar, o simplemente vive del subsidio de desempleo, paguita majo y limpio que te da el estado por, también en algunos casos, sentarte y rascarte la barriga porque no te interesa lo que hay pa’ currar
Y les digo más: Lo finito del suelo es mucho más que una realidad en Canarias, así que cuando se acabe la voragine constructora y ya no se necesiten ayudantes de albañil, ayudantes de gruista y ayudantes de albañil para echar metros por ajuste las cifras de desempleo se nos van a estampar en la cara como un muro a 100 Km. por hora. Que cuando hay desempleo, con echarle la culpa al de afuera es suficiente. Y pese a todos los millones de euros que se invierten (de dinero europeo, of course) para cursos de formación, Canarias tiene una tasa asombrosa de mano de obra no cualificada, fruto, entre otras cosas, del fracaso escolar. ¿Eso también es culpa de los búlgaros y los rumanos?
Es profundamente hipócrita la medida, teniendo en cuenta que toda España es desde hace años uno de los mayores receptores de rumanos. La moratoria no serviría de nada, y lo peor es que Paulino lo sabe.
Por cierto, eso de que “el suelo es finito” es cierto incluso en la inmensa estepa siberiana. Pero lo de que Canarias está saturada me parece un mito. Pensemos que sólo en Fuerteventura hay sitio para que quepa cómodamente medio millón de personas, y eso sin destrozar parajes protegidos. El problema del crecimiento urbanístico no es de falta de suelo, sino de falta de infraestructuras y servicios básicos que acompañen al rápido crecimiento poblacional.