Leo con inicial alegría el titular que en este momento encabeza la edición electrónica de canarias7.es: El REF, más restrictivo. Entre otras cosas, comentan que a partir de la aprobación y publicación del nuevo REF, que ahora está en fase de opinión pública, pero que se espera aprobar antes de finalizar el año, todo el que quiera acogerse a la RIC tiene que contar con anterioridad con un plan de inversiones clarito y detallado. Para el que no lo haga así, le espera un nuevo régimen sancionador lleno de sabrosuras.
Pero lo mejor de todo es *que a partir de la aprobación del nuevo REF, se acaba la posibilidad de invertir el dinero de la RIC en ladrillo o terrenitos para cualquier empresa, a no ser que la inversión vaya dirigida a la promoción de VPO para alquiler, para el desarrollo de determinadas actividades industriales (entiendo que esto se refiere, por ejemplo, a que por ejemplo una empresa de distribución pueda invertir en una nave más grande) o a las zonas comerciales.
Tampoco se salva la inversión turística. Se acabó lo de hacer hoteles, resorts, campos de golf y villas varias con el dinero de la RIC. Lo único que se podrá hacer será invertir en la rehabilitación de establecimientos turísticos en zonas que estén en declive turístico (¿alguien dijo San Agustín?)
Tampoco se podrá dotar a la RIC la parte de beneficios empresariales que provengan de la venta de participaciones de otras empresas ni de ingresos financieros.
Excelentes noticias, porque la RIC, pese a que sobre el papel es una idea fantástica que favorece el crecimiento del tejido empresarial de las islas, fomentando la inversión y creando más empleo, en la práctica se ha convertido en un instrumento para evadir impuestos y con unos cuantos hacks permitir que empresas que no tienen nada que ver con la construcción se hagan con ladrillo para especular.
La idea de la RIC está muy bien. Pero en la práctica ha servido para que tiburones financieros evadan impuestos, y dediquen ese dinero a competir con los que si pagamos impuestos en el mercado inmobiliario. Yo, mi hipoteca la pago mes a mes, después de descontar mis impuestos de mi salario por cuenta ajena. Para comprar mi casa he tenido que competir con esos, lo cual a la postre nos ha encarecido los precios a todos.