A menudo envidio sanamente el estilo de vida de los paranoicos y de los conspiranoicos, su falta de dudas, la seguridad con que montan historias de persecuciones y conjuras, la facilidad con que dividen el mundo entre buenos y malos… Ni un mal matiz con el que amargarse la existencia, oiga.
Bienaventurados los paranoicos tinerfeños, porque ellos hallarán en El Día un altavoz para sus teorías, por descabelladas, disparatadas o absurdas que puedan llegar a ser. Y si no, lean lo que se publicó ayer en “Los Mojos de la Última” (¡¡qué gran sección, madre mía, qué cosa tan imprescindible!!), presuntamente enviado por un presunto lector (no me miren así, me encanta pensar que esta gente es real):
¿Por qué se queda el presidente en Las Palmas? Ésa es la pregunta que se hacía un lector ayer tras leer nuestra información sobre la recuperación de Paulino Rivero tras someterse a una tercera operación para poner fin a su sangrado de nariz por causa de la hipertensión. Si han hecho falta tres intervenciones, ¿por qué no recurrieron a un otorrino de Tenerife? ¿Por qué quedarse en Las Palmas, donde no podía controlar su epístaxis? “Un trato un poco sospechoso”, dice.
Y la cosa no queda ahí:
Parece un secuestro terapéutico. Y sigue nuestro lector diciendo que ni Fidel Castro ha tenido un proceso de recuperación tan misteriosos como el del presidente canario, en un lugar secreto, después de una semana en el hospital por las hemorragias hipertensivas. ¿Qué misterio es éste?, se pregunta esta persona. “Mire que los tinerfeños estamos ya muy escamados con la Sanidad canariona”, apunta. “¿Lo querrán dominar en la sombra?”
Estoy segura de que si mando a El Día mi hipótesis de que con el suero le inyectaron también sustancias para controlar su voluntad con un mando a distancia, también me la publican. Hasta si digo que detrás de todo esto se encuentra el malvado Doctor Ultraperiférico, fijo que tendría mi huequito.
Cómo me gustaría tener acceso al historial médico del Sr. Rivero. Al conocer su historia de sangrado nasal, todo el mundo se lanzó a insinuar, más bien asegurar, que el mismo se debía a inhalaciones furtivas de lo que no es aire, ni suero fisiológico. Es cierto que la HTA (Hipertesión arterial) es motivo de epistaxis con gran frecuencia en personas “mayores”. Sin embargo, he de decir, que conozco a bastantes hipertensos a los que no les sangra la tocha, y por contra si conozco a muchos ——-nómanos, hipertensos también, que sufren este tipo de sangrado.
Demos el beneficio de la duda al Sr. Rivero, ¿no? y si fue a Las Palmas a recuperarse, ¿qué hay de malo? La política es un oficio muy estresante. Esa costumbre de estarle buscando tres pies al gato es muy “negatifa”. El “stress” lleva a la HTA, y la HTA a la epistaxis. A ver si vamos a terminar todos en Las Palmas “desenparanoiándonos”. Saluditos cordiales!