Por mucho que hayamos evolucionado, los humanos, no somos ajenos a las leyes de la naturaleza. El hecho se ha puesto de manifiesto esta semana con el suceso (nótese que evito la palabra accidente) acaecido en la estación de ferrocarril de Castelldefels Platja.
Casualmente hace un par de meses tuve la oportunidad de pasar por el lugar. Me llamó muchísimo la atención que en gran parte de la costa catalana junto a la arena de las playas discurre el trazado ferroviario. Digamos que los apartamentos y hoteles más cercanos al mar están “en primera línea de vía”. No me bajé es esa estación en particular pero sí en otras similares (doble vía, dos andenes, paso subterráneo…) y, en todas ellas, se avisaba por la megafonía tanto la parada como el paso sin parada de todos los trenes. Obviamente, los causantes del suceso no pudieron oír el anuncio del paso del Alaris, dado que acababan de llegar en un tren de cercanías (ahora denominados Rodalies) de la línea 2.
Cuando veo los informativos y, más concretamente la forma en que abordan la información del suceso, me da vergüenza ajena. Para mí, la única víctima que hay aquí es el maquinista del tren. Me indigna escuchar la frase “el test de alcoholemia practicado al maquinista del tren dio negativo”. Vale, seguro que el protocolo en estos casos así lo exige pero, y a los imprudentes supervivientes ¿les han hecho el mismo test? o en los restos de los fallecidos ¿se ha analizado este punto?. Tratar de la misma forma o poner en la misma categoría a los causantes de este suceso y a las víctimas de, por ejemplo, el accidente aéreo de Spanair en Madrid es, insisto, vergonzoso.
Es también patético ver a los familiares de los imprudentes intentar justificar lo injustificable en lugar de pedir perdón y avergonzarse por la acción de los suyos. Hasta he llegado a escuchar a un fulano diciendo que en 10 años que lleva viviendo allí nunca había visto pasar a un tren tan rápido. ¡Olé!. La excusa de que el paso subterráneo estaba colapsado es una estupidez, dado que todo el flujo de gente iba en el mismo sentido, por muy largo que fuera el convoy (a veces en horas punta u ocasiones especiales se unen dos trenes de tamaño normal) y aunque éste fuera lleno, sólo supondría una ligera retención. Créanme, sé de lo que hablo (y hasta aquí puedo leer). Otra excusa de chiste es decir que, como estaba oscuro, no se veían los carteles que anunciaban la prohibición atravesar las vías a pie. Para el que pone esta excusa supongo que le hubiese dado igual que fuera pleno día, dado que no sabría descifrar el mensaje contenido en el cartel.
No voy a entrar en profundidad en la cuestión del pago de la atención hospitalaria. Siento envidia de esos países en los que, después de rescatar a un montañero, si se demuestra que la necesidad del rescate ha sido fruto de una imprudencia del alpinista, le pasan la factura del rescate al susodicho. En este mismo sentido aprovecho, ahora que se acercan los Sanfermines, para decir que la Seguridad Social no tiene por que asumir la atención de los “mozos” que sufren “percances” en los encierros y creo que debería ser obligada la suscripción de un seguro para poder correrlos. Luego la Ministra de Sanidad nos viene con la posibilidad de cobrar la atención hospitalaria a los fumadores.
Mención aparte merecen los daños colaterales de la imprudente acción. Los viajeros del tren, los usuarios de las líneas que se ven afectados por el cierre provisional de la estación…
¿Compasión y tristeza por los heriidos/fellecidos? Si alguno fuera amigo mío, por supuesto que sí. Pero, en este caso, la misma compasión y tristeza que muestran los anti-taurinos (supongo que no todos) cuando un torero es cogido por un toro. © Charlie Cabrón Insensible
Como dice el título del post, esto no es más que un caso práctico de selección natural igual que, salvando las distancias, la gacela más lenta es presa segura del león que acecha a la manada.
Para finalizar ¿se imaginan cómo hubiese abordado el suceso el programa Código Abierto de la nuehtra? No descarto que “Telva & friends” le dediquen parte de su programa-basura, a pesar de no haberse producido el hecho dentro de su ámbito natural de actuación.
Mis mejores deseos para el maquinista del tren Euromed ‘Alaris’ que cubría el trayecto Alicante-Barcelona, única víctima de este suceso.
Actualización 8 Jul’10. He releído el post y me he dado cuenta de que he cometido una grave injusticia en la redacción original con la que puedo haber ofendido a determinadas personas. En la frase “Pero, en este caso, la misma compasión y tristeza que muestran los anti-taurinos cuando un torero es cogido por un toro.” debí añadir un paréntesis dando a entender que no todos los que no simpatizan con la Fiesta Nacional tienen el comportamiento expuesto. Toda generalización acarrea injusticia y, por ello, pido disculpas a las personas que se hayan podido sentir ofendidas por este olvido en la redacción al tiempo que lo subsano.


Hombre, Charlie, decir esto: “Otra excusa de chiste es decir que, como estaba oscuro, no se veían los carteles que anunciaban la prohibición atravesar las vías a pie. Para el que pone esta excusa supongo que le hubiese dado igual que fuera pleno día, dado que no sabría descifrar el mensaje contenido en el cartel.” Digo yo que es afirmar que los que han cruzado las vías del tren son subnormales… todos hemos cruzado la calle con el semáforo en rojo, ya sea por prisas o por impaciencia. Entiendo perfectamente que se haya cruzado las vías porque el paso subterráneo estaba petado de gente, y que coger el paso elevado da pereza (subir escaleras, buf). Simplemente la jugarreta les ha salido mal. Cosas que tié la vida compañero. Pero decir que son subnormales, tampoco nen. Un abrazo.