Estos días de convalecencia he tenido ocasión de leer algunos comentarios tanto en este, su blog de confianza, como en otros blogs sobre mis supuestas tendencias políticas y las del resto de los que escriben este blog. No voy a entrar a hablar del resto, porque no soy nadie para hacerlo y porque además, en muchos casos las desconozco, y eso es, creo yo, una de las cosas que aportan valor a este blog, que cada redactor tiene su opinión y no tiene por qué coincidir con la del resto, lo que genera un debate que muchas veces resulta interesantísimo, por lo menos bajo mi punto de vista.
Pero en mi caso, y pese a que le sorprenda a muchos: Yo soy nacionalista, siempre que se entienda como la aspiración como canario a tener cierta independencia como región en ciertas cosas. Estamos a más de mil quinientos kilómetros de la península, y es absolutamente cierto que los canarios somos diferentes, igual que un catalán no tiene nada que ver con un andaluz, lo que no es para nada malo, ni tampoco motivo para flagelarse. Tenemos nuestra idiosincrasia, y tan orgulloso que me siento de ella. Pienso que a mayor nivel de autonomía, mejor calidad de vida para los canarios. Eso, claro está, siempre que tuviéramos unos políticos decentes y competentes, que no es el caso. ¿Independencia de Canarias? No, padre, por ahí no paso. En un momento en el que los países tienden a unirse y a crear alianzas para progresar, el que estas islas en medio del Atlántico se independicen es una estupidez digna de mentalidades más propias de otros siglos. Cuando nuestro editorialista favorito y sus coríferos hablan de las riquezas infinitas de las islas, ¿a qué coño se refieren? ¿A la inexistente (por destruida) agricultura? ¿A la industria turística que languidece por falta de calidad y por la existencia de otros mercados emergentes con mejores ofertas? ¿Al supuesto petroleo que dicen que hay cerca de Canarias, pero que no está claro si realmente existe, o si es explotable comercialmente? ¿A la pesca?. Claro, si declaramos la independencia se amplia el dominio marítimo de las islas, pero ¿quién dice que Marruecos lo vaya a aceptar de buen grado? Veo más plausible un escenario de conflicto con Marruecos con cañonazos de por medio.
La realidad, la que nadie creo que pueda negar, es que si este archipiélago, en cierta medida, ha progresado, es gracias al chorro de millones que nos llegan de la Unión Europea.
Pero me hace ilusión pensar que algún día, con unos políticos medianamente decentes, podamos llegar a un nivel de autonomía que nos permita tener policía propia, una sanidad y educación dignas (cosa que ahora no se da) e incluso, por qué no, una hacienda propia como tiene el País Vasco (y creo que Cataluña también), y todo ello formando parte de un país con más de 40 millones de habitantes, que por mucho que reneguemos a veces de el y otra muchas nos de vergüenza ajena, es el nuestro.
Somos canarios, tenemos nuestra cultura, nuestra costumbres y nuestra forma de ser, y eso nadie lo va a poder cambiar nunca. Ni falta que hace.


Ser nacionalista debería significar solamente que quieres lo mejor para la región (o pais, o arcihpiélago o lo que sea) que sientes como “tuya”.
El problema es que para la mayor parte de la gente se convierte en un simple victimismo que aboga por la exclusión de un chivo expiatorio, que es el de fuera o el que tiene otra religión o un tono de piel distinto, al que se culpa de todos los problemas.
Actualmente, el nacionalismo que sufrimos, en Canarias y en casi todas partes, se reduce al clásico planteamiento: “¿Cómo vamos a tener la culpa de algo los de aquí si somos los más honrados, los más listos y los más trabajadores?
La culpa es de esos que vienen y nos roban, nos quitan el trabajo y las casas, etc, etc.”