¿Por qué pagamos muchas veces por subirnos a un taxi que no reúne las mínimas condiciones para ser un servicio público con una tarifa cada vez más alta? ¿Qué control hace el Ayuntamiento sobre un servicio que licencia la corporación?
Hace casi ya un año escribí sobre los taxis de esta ciudad. Como usuario frecuente de los mismos me cabreaban ciertas costumbres de los taxistas. Con este artículo abro una trilogía sobre el segundo medio de transporte público más usado en la ciudad.
Cuando tomas un taxi en ciudades como Madrid o Barcelona, te encuentras coches pensados para llevar pasajeros con un nivel más o menos aceptable de confort. Al fin y al cabo, ese es uno de los reclamos de usar este servicio, además de llevarte de un sitio a otro. Suelen ser coches grandes, berlinas, monovolumenes o coches familiares. Sin embargo, en esta ciudad ocurre una cosa muy curiosa: hay un enorme porcentaje de taxis que son coches pequeños, como los Toyota Corolla. Esto, sin embargo, parece que se va corrigiendo a medida que se va renovando el parque automovilistico.
Pero ¿se renueva el parque de taxis realmente?. Si, se ven coches nuevos, pero también muchos coches antiguos y mal conservados (de esto hablaré más adelante). Si las guaguas para transporte público no pueden tener más de 10 años de antigüedad, ¿Qué antigüedad deben tener como máximo los taxis?
El reglamento de los taxis del Ayuntamiento de Las Palmas dice:
No se autoriza la puesta inicial en servicio de vehículos con una antigüedad superior a cinco años, contados desde su fecha de matriculación originaria, debiendo dar de baja del servicio los vehículos al cumplir los diez años de antigüedad, contados desde la fecha de su matriculación.Pero en el siguiente párrafo cuenta:
Excepcionalmente, los vehículos podrán rebasar los diez años de antigüedad, siempre que superen favorablemente la inspección técnica de vehículos (I.T.V.) y las inspecciones que los técnicos municipales competentes consideren oportunas.¿En qué quedamos? Está claro que esta norma no se observa. Uno puede ver unidades incluso con más de 20 años circulando. Esto no sería un inconveniente si estuvieran bien conservados.
El colectivo de los taxistas es muy grande, y evidentemente hay taxistas que mantienen su coche en perfecto estado, pero últimamente observo (o quizá es casualidad) que hay cantidad de taxis que de intentar pasar ese mismo día la ITV no lo conseguirían ni a tiros. Si hablamos de los interiores, ya la cosa roza lo increíble.
Ayer mismo tomé con otras dos personas dos taxis. El primero estaba bastante poco cuidado por dentro, pero lo peor era que el coche parecía no tener amortiguadores. A cada pequeño bache que cogía, parecía que el coche se iba a destartalar. Eso, por cierto, sin contar con la radio a toda leche con el programa de “furbo” puesto.
El segundo estaba totalmente zarrapastroso por dentro. El conductor atufaba a sobaco casi antes de entrar en el coche. Además, el vehículo, un Seat ibiza no era precisamente grande y el conductor iba con el asiento totalmente echado para atrás y con el respaldo torcido para un lado. Vamos, todo un primor. A eso le añadimos que las ventanillas de atrás no se podían bajar (sería para poder apreciar todos los matices de olor del conductor). Añadir, también, que el conductor iba con un chandal y con zapatillas (las de andar por casa o por la playa).
Curioso, porque volviendo al reglamento del Ayuntamiento que regula el servicio de taxis (y que se supone de obligado cumplimiento cuando te conceden una licencia) dice:
Las Puertas estarán dotadas de mecanismos convenientes para accionar los cristales que en ellas ha de haber.ARTÍCULO 55
Los conductores de vehículos taxis deberán vestir adecuadamente cuidando su aspecto personal y vestir con pulcritud durante las horas de servicio, en todo caso, queda terminantemente prohibida la utilización de pantalón corto, camiseta recortada, chandal y zapatillas.
Sobre el bloqueo de las ventanillas he de decir que yo he subido a decenas de taxis que tiene bloqueadas las ventanillas, ya sea porque quitan el manillar o porque bloquean el botón del elevalunas eléctrico. Ir en un taxi “encajado”, con un calor afuera tremendo y con las ventanillas subidas es poco menos que una tortura.
Otra de las cosas que me cabrea con frecuencia es encontrar coches que tienen aire acondicionado pero no lo ponen, incluso con un calor insoportable. Incluso coches con aire acondicionado, que no lo ponen, y además tienen bloqueadas las ventanillas… vamos, double bonus .
Pero todavía me queda más por contar. Los dos artículos restantes tratan sobre los taxistas y sobre las tarifas y una reflexión general.


Partimos de la base, y no hace falta que lo aclare (¿verdad, Miguel?), de que en Las Palmas de Gran Canaria hay grandísimos profesionales del taxi, y al hablar de los taxis en general, por supuesto que no nos referimos a ellos.
Siempre he creído que una parte de la culpa de lo que refieres en tu artículo recae en nosotros, los usuarios, ya que (como muy bien expone Charlie en algunas de sus teorías), los taxistas utilizan el “no pasa nada” como respaldo, es decir, que nosotros no nos quejamos del servicio que nos prestan. Si así lo hiciéramos, y vieran como el número de usuarios que suben a su coche disminuye drásticamente, otro gallo les cantaría.
No es la primera ni será la última vez que bajo de un taxi tras dar un rapapolvo al conductor, sin pagarle la carrera y a menudo, sin haber comenzado ésta.
Si ésto se generalizara, quizá algo cambiaría. Si todos conociéramos bien el reglamento aplicable, además de los derechos del usuario, y les exigiéramos su cumplimiento, quizá se lo pensarían dos veces antes de salir en chandal de casa para trabajar o utilizar un coche en situación lamentable.
Imagino que habrá más gente que, como yo, deja pasar unos cuantos taxis libres y no los para, esperando que otro en mejores condiciones pase y nos lleve. Eso podría dar que pensar a los taxistas, o a lo mejor les da igual, pero …
El otro día, subo a un taxi y el “señor conductor”, cigarro en mano, me pregunta si me molesta el cigarrillo. En otras circunstancias, sin una ley que nos protege del humo, puede que le hubiera dicho que no me importaba, pero … “usted no puede fumar en el taxi, y punto” fueron mis últimas palabras antes de bajar del coche y coger el siguiente en la parada, cosa que pareció disgustar al chófer, pero al igual que yo tengo mis derechos, él tiene sus obligaciones. Es lo que hay.
En el otro extremo, mi más sincera enhorabuena a los profesionales del taxi que más que taxistas, se esmeran y consiguen parecer nuestros chóferes personales, ofreciéndo un coche de verdadero lujo (sin tener necesariamente que serlo) con un servicio digno de reyes. Incluso los ha habido que se bajan a abrirme la puerta al llegar a mi destino.
Como en cualquier trabajo, 3 neuronas son mejor que media, así que esos numeritos que llevan sobre el coche (1,2,3) podrían utilizarlos para que los usuarios supiéramos cuántas neuronas tienen activas los conductores de los citados taxis, o para saber de qué categoría es el servicio (primera, segunda o tercera)...no sé, es una idea.