oxímoron:
(Del gr. ὀξύμωρον).
1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.
¿por qué el título?
Ya estoy más que escarmentado de ver espectáculos protagonizados por actores canarios o producciones de compañías canarias en los/as que se pone de manifiesto un hecho peculiar.
Los personajes que participan de una obra pueden estar condicionados por por su lugar de origen o residencia en aspectos como el habla. El contenido de la propia obra condiciona características de los actores como la edad, aspecto, vestuario, etc. Uno de esos aspectos es el habla del personaje. Si en la obra no se hace mención a ninguna característica de origen (lugar de nacimientio, residencia, etc.) el actor no necesita reproducir ningún acento determinado. Si en cambio durante el transcusrso de la obra se ofrece información sobre estos aspectos (como por ejemplo su origen argentino o la pertenencia a la etnia gitana) el actor deberá incorporar los matices necesarios al habla del personaje que interpreta.
- Excepción: Obviamente por consenso hacemos tabla rasa a la hora de abordar esta cuestión cuando la obra está ambientada en un lugar con otra lengua o con una mayoría personajes no castellanoparlantes. No vamos a interpretar la Iliada de Homero con todos los actores hablando en griego o en castellano con acento griego.
Pues bien, existe un acento que no corresponde a ningún área geográfica del mundo o a una comunidad étnica o nacional alguna y es “el acento teatro canario”. Se caracteriza este acento por adoptar la pronunciación del fonema “s” para todas las “c” y “z” del acento canario medio y “tunearlo” con la pronunciación exagerada de lassss esessss finalessss en lassss palabrassss acabadassss en esa letra, y está limitado a los escenarios en los que se representan obras por parte de compañías/actores canarias/os. Por supuesto que en la mayoría de los casos este acento viene acompañado por una sobreactuación desmesurada, despojando de toda verosimilitud (si es que le quedara alguna) a la acción de los personajes.
Es curioso ver la transformación que sufren los actores canarios en el habla al subir al escenario (del tipo Dr. Jekyll y Mr. Hyde) sólo comparable a la que sufre un locutor de radiofórmula en el momento en que se abre el micrófono y está “en el aire”.


Charlie, estoy de acuerdo contigo en el tema de las “s” finales exageradas. Yo también creo que suenan muy, pero que muy mal. No sé, es como ir de fino sin poder serlo en realidad… No sé si lo has visto (Cuatro), o encuchado (SER) pero hay un locutor del tiempo canario (juraría que de Las Palmas) que no reprime para nada su acento, y no suena nada mal. Sin esssssssesssss rarassssssssss.
En lo que respecta a la sobreactuación en el teatro, te llevo la contraria. El teatro, por definición, consiste en representar para un público que esta delante, y posiblemente lejos. Por eso los actores de teatro tienen que gesticular, moverse, y a veces, hablar de una manera, que a los que estamos acostumbrados a la tele y al cine, nos parece sobreactuada. Pero es que es necesario, si quieres que la última fila de gallinero se entere de lo que está pasando. Es verdad que a veces es un cante, pero entonces el problema esta en el actor, no en la dramaturgia. Recientemente acudí al espectáculo de Antonia San Juan en Madrid, y me llevé una desagradable sorpresa. Utilizaba microfonía. La sala era muy pequeña y el escenario también. Ella tiene la suficiente voz como para no usarlo, pero la tele nos está malacostumbrando. Una de las virtudes de un actor es proyectar la voz, y los micrófonos nos impiden apreciar ese matiz. Por lo demás, la función estupenda….
Qué rollo he echado puffffff