La primera pregunta que me viene a la cabeza tras el ascenso del equipo de Pío XII es saber ¿cuánto nos va a costar?. De momento ya le ha costado al ayuntamiento de la capital un chorro de horas extra de los servicios de limpieza para poder retornar a la normalidad la zona de la Plaza de España.
Mi primer y más sincero pésame va para los pobres empresarios locales que van a tener que soportar, cual impuesto revolucionario, alguna de las superestupendasquetecagas ideas de marketing de los responsables amarillos para, como siempre, intentar sacar pasta hasta de debajo de las piedras (ajenas).
Como bien dijo mi amigo Miguel, el ascenso acarreará una amnesia colectiva que hará que los aficionados se olviden de cuantas veces el club les ha ninguneado vendiéndoles humo al precio de oro (acciones del equipo club, etc.) y volverán a pasar por caja cual manada de borregos a la voz de “a pagarrrrrrrrrrrrrr” (entónese cual canción de King África).
Por otra parte, la alegría de la jornada vino dada por el ascenso del Vecindario. Nuestra más sincera enhorabuena desde aquí.
Si no lo ha hecho ya, está tardando don José Manuel Soria en poner el Estadio de Gran Canaria a disposición del club del sureste. No en vano, el Cabildo es una institución de ámbito insular y el Vecindario es el máximo representante del fútbol de la isla.
A buen seguro que si esta propuesta se produce, el equipo de Santa Lucía la rechazará educadamente argumentando que gracias a su público han conseguido esta gesta y sería de desagradecidos emigrar a la capital obligando a desplazarse cada jornada de casa a su afición.
Después de la concesión de la medalla de plata de la ciudad de LPGC a “mi dúo favorito” y del ascenso de los de Pío XII, yo personalmente tiro la toalla. A partir de ahora me dedicaré a intentar “recuperar” mi aportación económica involuntaria a ambos con intereses.
Así que cada uno tiene lo que se merece y si eso es lo que quieren… ¡A mamarla!.


... y qué bien te has quedado después de escribir esto, ¿verdad?
La cuestión es que tienes toda la razón. Pero como ya sabemos que algunas personas leerán esto y no entenderán tus argumentos y muchos menos los compartirán, desde aquí te digo que ha sido un placer tener un hermano como tú, ya que o bien te crucificarán o bien tendrás que cambiar de residencia, jeje. Yo, por si acaso, me despido de tí.
Un beso, brother.