La tontuna deriva independentista del señor Burns, de la que en éste su weblog de confianza hemos ido dando cumplida información, y que tiene sección propia en el recién estrenado Foro, véase Editoriales en Pepitoria, ha hecho de El Día cobijo y altavoz de todos aquellos que sueñan con una Canarias sentada en el Consejo de Seguridad de la ONU y con derecho a veto. A los ya habituales artículos de Cubillo y sus ideacas se van sumando espontáneos, como el señor Manuel Díaz Hernández, que asegura ser médico y ex profesor universitario (yo no se lo pongo en duda), y que ha ido publicando una serie de artículos bajo el título Canarias, cinco razones de Estado. En el último, daba como prioridad cambiar los símbolos institucionales de las Islas para adecuarlas al marco que, según él, todos ansiamos locamente; la siguiente afirmación, dejóme la cabecita loca.
El Parlamento de Canarias tendrá un edificio simbólico, emblemático, que podría ser encargado al “arquitecto Fidias”, para que tenga las proporciones áureas del Partenón. Y estará situado en torno a una gran plaza, la Plaza de la Libertad. No tendrá jamás esos frescos, esos murales donde se exaltan los contravalores humanos, sin dignidad, sin moral y sin virtud alguna, como se exhiben en esa “oficina delegada” que es el Parlamento actual. (…)
Ni Herzog y Meuron, ni Tabares y Palerm, ni mucho menos Calatrava. ¡Fidias! Qué menos, hombre por Dios. Yo había oído que se había retirado, pero si este señor dice que se le puede encargar un nuevo Parlamento de Canarias, pues será verdad. De paso me gustaría pedirle presupuesto y asesoramiento para unas reformitas en casa, porque estoy que no me decido entre el jónico, el dórico y el corintio.
Si hay algo que me llama la atención de cualquier retórica que pretende conmover nuestro oprimido espíritu es lo mucho que se parece a cualquier edición del NO-DO, o si no, prueben a leer el párrafo final del artículo con la característica voz de aquellos noticieros tan plurales:
Y cuando la gran alborada dibuja nítida la línea nívea sobre nuestros horizontes azules del mar, el amanecer está cerca y él tornará áureas nuestras montañas primeras. Allí nuestros antepasados adoraban sus animismos en la luz. La luz, punto ecuménico de la espiritualidad del hombre y su naturalismo profundo.
¿A que da como mal rollito?


La ¿línea? editorial del panfleto pepitorio habrá pasado del españolismo rancio al canarismo rancio. ¿Quién dijo que se produjo un cambio ideológico? La carcundia sigue campando por sus respetos.
Y sí, ese párrafo final da mucha, pero muchísima grima.