A ver, ¿qué me perdí durante mis vacaciones? Admito que me desconecté bastante, y que durante mi semana en ignoto paradero no quise saber nada de lo que pasaba en las Islas, pero, ¿por qué nadie me advirtió del runrun popular que, según afirma el editorialista que más sonrisas pone en nuestras bocas, recorre Canarias así como por lo bajini? Así lo cuenta él en su desvarío editorial de hoy, titulado “Administración cara e ineficiente”:
El pueblo está tan asqueado de estos “demócratas” y su ineficiente (además de costosa) Administración, que cada vez suena más en la calle el nombre del General. Antes había que obedecer a un solo partido; ahora son demasiados los que esquilman al pueblo que dicen proteger. Era preferible el papel oficial de instancia, con los timbres y otras tonterías que siempre costaban dinero (aunque no tanto), que los inconvenientes actuales para todo. Ahora nos gastamos más en copias y requetecopias, por no hablar de los funcionarios que no atienden porque han salido a desayunar, han bajado a tomarse un cortado o están reunidos con no se sabe quién. Cualquier tarea es prioritaria, salvo atender al ciudadano. En definitiva, hemos pasado de una dictadura lamentable a una democracia de vergüenza. Ante este panorama, que a nadie le extrañe la añoranza del pueblo por los tiempos pasados, en los que no se pasaba hambre ni tampoco se cometían despotismos como la subida de sueldos de sus “señorías” regionales. Tales abusos no se conocían desde que la revolución francesa puso fin a la abusiva corte de Versalles.
Y lo de Versalles lo dice con conocimiento de causa, prácticamente él estuvo allí.

Las masas lo reclaman… y no me extraña, ¡¡con ese tipazo!!
Al hilo de los movimientos que han empezado a dar instituciones (como el Cabildo de Gran Canaria) y periódicos (como La Opinión de Tenerife), me ha parecido estupendo el artículo de Alfonso González Jérez (al que pueden llegar desde aquí), aparecido ayer en Diario de Avisos, con reflexiones muy interesantes como:
El autor de los editoriales de El Día actúa más como un articulista de excepción que, propiamente, como un editorialista. Vocifera sus insultos, guanajadas e insensateces, pero ni las invectivas más sucias ni las chifladuras más estratosféricas configuran una línea programática que ordene informativamente el periódico. (…) Porque si los pronunciamientos editoriales de El Día se transmutasen en principios activos en el trabajo diario de la redacción, si se pretendiera coercitivamente que la redacción de un periódico moderno se transformara en la redacción de un periódico doctrinario, la organización saltaría por los aires y en el diario, como tal producto, se desintegraría con una velocidad vertiginosa.
Yo pienso que no le falta razón.
Interesante artículo con el que estoy de acuerdo (lo de que la línea editorial de El Día no es independentista como Gara o Avuí lo comentamos en algún sitio, perdón por la autocita).
Comentario de texto: me llama la atención la utilización de la expresión en inglés “Last but not least”. Ya sé que a usted, Perplejita, le encanta un anglicismo chusco, pero en su opinión (y dios me libre de corregir al maestro), ¿acaso no sería más práctico en este caso usar un sinónimo en español? ¿admira González Jerez a los críticos de cine del “Cahiers du cinema” o a su equivalente Fotogramas? ¿No queda un pelín pretensioso? ¿podría ponerse simplemente “y de paso”?. Nada, una chorradita.
“La resurrección, en este espeluznante contexto, del fantasma de El Día como portavoz de ATI, con el objetivo prioritario de desgastar la figura de Paulino Rivero en Gran Canaria – y last but not least, la de José Manuel Soria …. “