Este artículo fue una broma del día de los inocentes
Esta mañana hemos asistido a la presentación de lo que era un secreto a voces entre los periodistas canarios, pero que en un inusual pacto de silencio, han mantenido alejado de la opinión pública. Como todos sabrán, el edificio del Cabildo de Gran Canaria, obra del arquitecto canario Miguel Martín Fernández-De La Torre se halla en pleno proceso de reforma en un proyecto del arquitecto Rafael Moneo. El Cabildo, en una acción claramente impulsora de la economía canaria, ha decidido, una vez finalicen las obras, vender a la inmobiliaria Urbis el sexagenario edificio para su comercialización como oficinas de alto standing. Se llamará Edificio Urbis Camino Nuevo, en homenaje al antiguo nombre de la calle Bravo Murillo, donde se haya el inmueble. En esta imagen pueden ver el proyecto en 3D de como quedará el edificio una vez terminado.

Sin duda, una fantástica iniciativa dinamizadora de la economía por parte del Cabildo, que se mudará al edificio Woermann, ocupando las plantas 1 a la 12.
Desde luego, el edificio va a quedar fantástico. Lo que no veo tan bien es lo que le ha hecho el cabildo a un amigo de un amigo. Tenía comprada una oficina en la planta 6 del edificio Woermann para su negocio (exportación de “plátano escachao con gofio”) y para que el Cabildo pudiera instalarse, se la han expropiado, dádole un local en el Valle de Jinámar. La verdad, no me parece bien, ¡qué quieres que te diga!