Nombrada por los de SLQH, con todo merecimiento, “gañana de la semana”, Esther Sarrautte está acumulando unas cotas de gloria mediática incalculables. Si cuando se limita a leer lo que le ponen en las manos ya es descacharrante, cuando improvisa es un homenaje vivo a Óscar Domínguez y a todos los surrealistas que alguna vez pisaron París.
Esta mañana la entrevistó Juan Carlos Castañeda en Radio Club, y me gocé la entrevista mientras bajaba en guagua al trabajo, sacrificio que hice por ustedes, astutos lectores de éste su weblog de confianza. En mi vida había oído tamaña concanetación de argumentos absurdos. Lamento no poder ofrecerles el audio, porque no dispongo de él ni sé dónde encontrarlo.
La primera pregunta fue, como no podía ser de otra forma, si sabía lo que era una ONG, a lo que la señora Sarrautte replicó con unos seis minutos de divagaciones varias en los que se centró en la peliaguda cuestión de “¿qué es en realidad una ONG?”. Cartesiano planteamiento mediante el cual la concejala eludió dar alguna explicación sobre lo que dijo en el Pleno, pero que le permitió repetir unas mil veces (cálculo aproximado, cuando llegué a 650, me cansé de contar) ‘Organización [pausa] No [pausa] Gubernamental’ (lo pongo con pausas porque así lo pronunciaba ella). Además negó haber echado el muerto a los funcionarios. Y lo que ustedes han visto en el video es producto de su imaginación.
A continuación, Sarrautte relató entre lágrimas, sin que viniera a cuento y ante el lógico pasmo de Castañeda, cómo había ayudado de su bolsillo a una señora que fue al Ayuntamiento pidiendo 85 euros para pagar no sé qué recibo, y además la concejala se preguntó indignada cómo es que nadie más en el Ayuntamiento quiso o pudo ayudarla. ¡Doña, que es usted concejala, por Dios!
De traca y tres cuartos fue su defensa cuando el periodista le preguntó por la contratación de su propia hija como secretaria del grupo del PNC en el Ayuntamiento, a lo que Sarrautte contestó (y en el archivo de Radio Club quedará) que “todos los grupos políticos tienen derecho a disponer de medios materiales y humanos” (hasta ahí bien) y que (atentos al WTF argumental) “quién iba a pensar que un negro llegase a la Casa Blanca”. Y así es cómo uno se sacude con brío y desparpajo una acusación de nepotismo.
El resto de la entrevista consistió en darle cera a sus antiguos compis del PNC, a saber Guimerá, Guigou y Padrón, en agradecerle a Sheila Trujillo su bien fundamentada y argumentada defensa y en asegurar que el ciudadano no quiere abogados, médicos, físicos ni gente preparada para los cargos públicos, sino personas “del pueblo”. Y todo esto me lo gocé yo con un café con leche, nadita más, en el estómago. No se los recomiendo.
Me apunté en la libretilla que llevo siempre en el bolso la frase más destacada de la entrevista (con permiso de la de Obama):
Yo no tengo capacidad intelectual para explicarle lo que quiero decir.

Parece que sabe escribir. Al menos atina a agarrar el bolígrafo. No, si en el fondo hay que quererla


Y menos mal que llevará pañales, porque si no dejaría los suelos del Ayuntamiento peor que una calle tras el paso de una romería…