Así se narra una de las quiebras más sonadas del sector inmobiliario de la construcción de Canarias:
Una mezcla de Gran Gastby y Mario Conde nos serviría para explicar una de las mayores caídas empresariales de este nuevo siglo que lleva solamente ocho años de carrera que se han producido en el Sur de Tenerife y que tiene como protagonista a Juan Antonio Alemán Padilla, responsable del Grupo Alemán y que desde las alturas del poderío más brutal que se conoce ha terminado en el juzgado de lo mercantil con una deuda de 296 millones de euros. Un agujero sin precedentes que ha herido de muerte al tejido productivo del Sur de la Isla, que ha dejado secuelas gravísimas en Granadilla de Abona, San Miguel y Arona, donde personas y empresas que vivían de ese dorado esplendor, ahora se ven en la fría calle, sin futuro y tocando la puerta de Servicios Sociales.

Le deben dinero hasta el machango del logo
Esta empresa nacida en 1987 como reza en su web aún activa ha experimentado en 20 años la subida a la cima y la caída más estrepitosa, encontrándose ahora mismo en suspensión de pagos y debiendo casi 50.000 millones de las antiguas pesetas. Aunque desde casi un año y pico (cuando tocaba presentar resultados económicos del 2006) en los mentideros influyentes de Tenerife se hablaba de que, si bien seguían construyendo, la empresa estaba careciendo de caja para hacer frente al pago a proveedores y empleados. Pero en lugar de atarse los machos y tomar medidas de contingencia, se intentaba ocultar lo máximo posible el agujero empleando la actitud de negación de la crisis que, según las señales internacionales, se iba gestando en 2007. Aunque la realidad fue tozuda y la situación fue revelándose poco a poco en el segundo semestre, como demuestra esta noticia y otras alarmas, como el abandono del patrocinio que la empresa hacía a varios equipos futbolísticos de Tercera División y Preferente, así como de otros eventos deportivos.
Y el problema se ha tornado muy grave. Reza uno de los axiomas económicos que si yo debo 1 millón de pesetas al banco, el problema es mío, pero que si debo 1 millón de euros, el problema es del banco (no son las cantidades exactas, pero para que se hagan a la idea). Dicho de otro modo, la pelota está en el tejado judicial y con tal agujero del Grupo Alemán, sus proveedores quizán nunca se recupere, pues la banca siempre gana. Otros constructores ven las orejas al lobo y ya van poco menos que llorando a los medios, cuando se han puesto ricos desenfrenando los precios de la vivienda y dejándonos a muchos fuera del mercado. Decía ayer Antonio Plasencia (dueño de Promotora Punta Larga, presidente de la Federación de Constructores e imputado por el caso Teresitas) en Canal 7 del Atlántico (de su propiedad) que la culpa la tienen los ayuntamientos por no liberar más suelo. No señor Plasencia, la culpa la tienen los avariciosos como usted que durante muchos años han construído por valor de 5 y vendiendo a 40. Ahora la gente no compra ni a 40, ni 30 ni a 20 porque ni el banco presta ni la gente empieza a saber esperar.
Volviendo al caso, cada proveedor tiene ahora mismo en sus manos pagarés del Grupo que valen menos que el papel donde están escritos, pero sin embargo aún tienen facturas que pagar: materiales, los gastos del local, el suelo de sus currantes,...Éstos a su vez tendran hipotecas, facturas, préstamos….En este maravilloso mundo de la construcción canaria, donde las empresas subcontratan hasta para poner los timbres, que se caiga la matriz produce un efecto Domino’s Day tan brutal que, de caer otras, podríamos encontrarnos con una gravísima situación social que, sin embargo, las Administraciones públicas solo deberían solventar en su justa medida. No vale acaparar los beneficios y socializar las pérdidas.
Y caerán más empresas. Primero Mazotti, luego G. Alemán…¿siguiente?
Espera espera que me pierdo, ¿en serio Antonio Plasencia es el dueño de Canal 7? Que fuerte… .