El título de esta anotación pertenece a una frase que dijo Willy García el día de su toma de posesión como director general del Ente Público Radiotelevisión Canaria, AKA la nuestra (de ellos). Prometió llevar el canal autonómico a cotas de popularidad nunca antes vistas, y hacer una televisión plural, informativa, educativa y entretenida.
Ha pasado más de medio año, y los resultados dicen todo lo contrario. Ha subido la caspa, lo cutre y lo indocumentado; y la audiencia, la poca que tenía, se ha mandado a mudar ante el bochornoso espectáculo, una suerte de televisión local cutre con presupuesto multimillonario.

Una televisión que se ve… oh, wait!
La Televisión Canaria gozaba de un discreto 10% de audiencia media en estos últimos años, incluso llegó a tener un 14%. Discreta y mejorable. Pero después de los cambios introducidos en esta etapa, esa audiencia ha caído por debajo de un 9%. Incluso el programa con más audiencia de la autonómica, el más que correcto Buenos Días Canarias ha caído al 5,5% de audiencia, cuando su media solía estar en el 14%, e incluso llegó a tener un 17% en algún momento. Curiosamente, esa audiencia sale despavorida cuando sale por la pantalla el inefable Carmelo Rivero, Premio Canarias de periodismo y ¡olé!, que todavía no ha caído en la cuenta, o nadie se lo ha hecho ver por cortesía, que aburre hasta a las ovejas; que no interesa a nadie. Que no tienes gracia, Carmelo miniño. Su otro programa, La Caverna, tiene un 3% de audiencia. Normal, cuando intentas imitar a Jesús Quintero con invitados del calibre de Batu, Frankieboy y un rosario de tontos de pueblo que no sacaría ni Canar 25. Eso si, según cuenta Canarias Ahora y algún astuto lector informado de este, su weblog de confianza, La Caverna tiene un coste por programa cercano a los 30.000 euros. A eso, le sumamos otros 3.000 euros mensuales por las sesudas entrevistas en el Buenos Días Canarias.

Pero no es lo único. El “debate” ¿De qué lado estás?, una clon de aquel Moros y Cristianos que ya presentó Sardá años ha en Telecinco, y presentado por otro figura como Roberto Kamphoff, cuesta 58.000 euros por programa para una audiencia media del 7%; y El Patio, del que ya hemos hablado sobradamente aquí, cuesta 9.000 euros. Este último tiene el dudoso honor de haber traído de regreso algo que nunca debió aparecer por la pantalla de una televisión pública, algo que, sencillamente, debería estar prohibido en una televisión con fondos públicos: el mundo rosa cutre y el famoseo de medio pelo. Tiene un 2,5% de audiencia. Su antecesor, Primer Plano, no es que fuera una maravilla, pero tenía una audiencia del 11% y costaba 2.000 euros por programa. Y encima, rescata del basurero televisivo a entes como Luis GT, ex-empleado de Aquí hay Tomate y trae invitados de postín como Karmele hablo con una piedra Marchante, o Lydia tu hija está viva Lozano.
En definitiva, que la nueva etapa de la nuestra no sólo ha hecho mejor lo anterior, que ya era malo, sino que además ha espantado la poca audiencia que tenía, harta ya de la ingesta de mierda catódica. Una televisión que ni se ve, ni se deja ver, pero que cuesta más que antes.
Con este panorama, cualquiera con un mínimo de decencia y ética profesional, sencillamente dimitiría y se dedicaría a otra cosa. Pero eso, amigos, no sucederá en este caso.
jajajaja Larry King… yo tengo un autografo de ese hombre.
Miguel tu no ves las cosas desde la positividad… ahora en la canaria dan WALKER y Dr.Who xDD