A mi lo de las comisiones parlamentarias siempre me ha parecido una patatada. Si no, miren a ver que se sacó en claro en la del 11-M. Pero es que la del Caso Eólico es una auténtica vergüenza.
Vergüenza porque los polÃticos que allà se encuentran representan a los ciudadanos de esta comunidad autónoma. Vergüenza porque esta gente cobra un sueldo de nuestros impuestos. Vergüenza porque un personaje de la polÃtica grancanaria que tiene mucho que callar y poco de lo que acusar se dedica a hacer de santa inquisición en una comisión que supuestamente se montó para investigar y depurar responsabilidades (ninguna de las dos cosas se terminará haciendo). Vergüenza porque un personaje de la polÃtica grancanaria se dedica a intentar amedrentar a los comparecientes en sede parlamentaria. Vergüenza porque se personaje se dedica luego a plantar querellas por declaraciones hechas en la comisión.
Vergüenza porque las querellas que tan alegremente planta ese personaje, salvo nuevas informaciones, se pagan con dinero público.
Vergüenza. Y asco.
Y que tenga que venir el director de un periódico a hacer de cazafantasmas:
José Francisco HenrÃquez citó a Ortega y Gasset para decir que al Parlamento se acude con “voz de tenor, se actúa como un jabalà y se sale como un payaso” y calificó a Soria de “indeseable, impresentable e indecente”.


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