“Décimas”
María Teresa de la Vega / mujer grandiosa y portentosa, / testaruda y muy poderosa, / nos quiere dejar sin bandera. / De moros siete u ocho pateras / llenar a Canarias entera / de nuevos pobladores,/ extranjeros a montones / paseando por la carretera / y nosotros que nos vayamos pa’fuera. / De moros ya tenemos una jartera / viviendo en plazas, parques y cuevas, / en playas, valles y laderas / ya está Canarias llena. / Yo no se si esto será cosa buena. / esta oleada negra, / la cosa se pone bastante fea / esto lo ve cualquiera, / que tenemos que dejar nuestra tierra / y nosotros emigrar pa fuera. / Como canarios vamos a defendernos / de esta oleada de cigarrones, / que nos están llegando a montones / y yo voy están llegando a montes / y yo voy hacer el primero. / Comp®aremos mosquetones / pistolas, fusiles y cañones, / y hasta un barco cañonero / con ellos dispararemos, / y estos intrusos invasores / que regresen por donde vinieron. / Me despido con un abrazo / a María Teresa y al Zapatero, / por ser los dos tan buenos / de perder el pueblo canario. / Lo digo con este agravio / por sus actitudes irresponsables, / que ya todo el mundo lo sabe / que no tiene nada de humanos, / ya todos lo aseguramos / que seremos moros en vez de cristianos.
Arquímedes García Gotera
Uno de los efectos perversos del disco de Jesulín (perdón por la redundancia) fue abrir la veda para que todo el mundo creyera que cantar estaba al alcance de todo dios. Algo parecido, pero con el noble arte de la lírica, ha sucedido gracias al periódico El Día y su sección “Versos cada día”.
Normalmente, “Versos cada día” se alimenta o bien de poéticas composiciones cantando las excelencias de la madre patria, lo alto y bonito que es el Teide, lo maravilloso que es ser canario (salvo, se sobreentiende, que seas gcanario), o bien de loas personales a la abuela Paca, recientemente fallecida (caso hipotético); alguna vez incluso se han enviado coplillas dedicadas a ensalzar al señor Burns.
Arquímedes García Gotera (¿nombre? ¿seudónimo?), no obstante, nos ofrece un canto anti-inmigrantes, donde el sentimiento patriótico arrolla a otras consideraciones como la rima, la métrica o la ortografía. Sobrecogida me quedo de ver cómo nos anima a alzarnos en armas (y no cualesquiera armas, no way, ni un canario sin su barco cañonero) para defendernos de las nutridas hordas que, comandadas, parece, por María Teresa Fernández de la Vega, vienen a convertirnos forzosamente al Islam sólo por darse el gusto de quitarnos las romerías.
Nota: lo de “yo voy hacer el primero” no es una errata mía; es tal cual se publicó.
¿Anormalidades como ésta no son delito?