El Gobierno está negociando con todos los grupos una última propuesta de la ley de Memoria Histórica que da un vuelco a la política sobre símbolos franquistas. La ley ya no se refiere sólo a los edificios de titularidad estatal, que deberían retirar cualquier símbolo, sino a todas “las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias”, esto es, incluye a los ayuntamientos y comunidades autónomas. Es mucho más precisa en la exigencia de retirar todos los símbolos y además compromete al Ejecutivo a realizar un inventario de todos los símbolos franquistas para su retirada. Además, tiene una mención para que las instituciones privadas que se nieguen a retirarlos de manera injustificada (lo que podría incluir las placas de “Caídos por Dios y por España” en las iglesias) puedan dejar de recibir fondos públicos.
Pues si señor, A TOMAR POR CULO LOS SIMBOLOS FRANQUISTAS (con perdón). Ya esta bien que haya ciudades como Santa Cruz de Tenerife (de las pocas capitales con un alcalde nacionalista) con casi una veintena de calles (y no precisamente pequeñas) respresentando los valores de una dictadura y usurpando sus nombres originales durante más de medio siglo, sin contar un lamentable monumento al que solo van ya las palomas a defecar. Habrá quien comente que esto ocurre demasiado tarde, que no tiene sentido, para qué estar molestando y que solo es una revancha de los rojetes ahora que están en el poder. Que se lo pregunten a los familiares de los enterrados en las cunetas. Solo en Canarias durante la Guerra Civil se produjeron alrededor de unos 2500 fusilamientos por parte del bando golpista hacia los defensores de la II República, que recordemos era un Gobierno democráticamente constituído y por tanto, legítimo. La mayoría de ellos en la isla de La Palma, como “los trece de Fuencaliente”, zona que estoy visitando bajo una copiosa lluvia.
Desgarradas historias como ésta tienen que hacernos pensar que debemos dejar de estar callados ante las injusticias cometidas en el pasado y restituir en la medida de lo posible a aquellas personas que sufrieron siendo niños la pérdida de un padre dejándolos, como mínimo, que los entierren en paz en un lugar donde ponerles una flor. Así mismo, deben borrarse de la faz de nuestra patria, ésta que hoy la derecha enarbola con la bandera y que calla vilmente ante los crímenes del pasado, todo símbolo, monumento, nombre de calle o plaza, que recuerde al período más oscuro de España durante el siglo XX. Asi que hoy, aprovechando que El Día ha pasado de ser el medio oficial del Falangismo a hogar de seniles independentistas, grito sin rubor
¡Viva España sin Franco! (salvo para reírnos de él, como en este video)
Pues que quieres que te diga, yo no quiero y espero que no lo quiten, y no por cuestiones de ideología, sino porque si para 2500 familias les recuerda una epoca oscura de sus vidas para otras tantas o mas como es mi caso la rambla es la rambla, comandante sanchez pinto es donde siempre estuvo luz hogar tenerife, y general sanjurjo es donde llevo trabajando unos cuantos años ya o bien simplemente lo consideran una sandez más para desviar la atención respecto a temás, hoy por hoy, mucho más sangrantes, lease euribor, educación, sanidad…
El revanchismo no es bueno y creo que hay cosas más importantes de las que preocuparse que de cambiar los nombres a 4 calles y quitar 2 estatuas.
Y si al final lo cambian bien también, como dije, no las defiendo por ideología, al final será como la laguna que por mucho nombre nuevo que pongan la gente sigue recordando los viejos y los usa sin más. Valga como ejemplo que para mi 18 de Julio seguirá siendo 18 de Julio, por mucho Juan Pablo II que quieran llamarla ahora. Dudo que la gente que ha sufrido la peor parte de la dictadura vaya por la calle mirando los nombre y echándose a llorar por que le traiga malos recuerdos (por lo menos no conozco a ninguno). Podría llegar a entender que lo hubiesen cambiado recién instaurada la democracia, aunque quizás hubiese sido un factor de desestabilización más que de estabilización, pero ahora no le veo demasiado sentido.
VIVA ESPAÑA desde el BigBang hasta hoy.