
Esta historia se inicia con un cartel de venta colocado por fuera de un adosado en el municipio tinerfeño de Tacoronte. Se trata de una urbanización de viviendas que fueron vendidas entre noviembre y diciembre de 2004. Noventa metros cuadrados, dos plantas, tres dormitorios, baño y aseo. Armarios empotrados, jardín delantero y patio trasero. Precio de venta: 192.323 euros, unos 32 millones de las antiguas pesetas, una cantidad muy superior a la que está permitida legalmente, tal y como se explicará a continuación, ya que ha sido levantada y adquirida gracias a las ayudas públicas.
La situación podría no plantear ningún problema en principio y el precio establecido por el vendedor podría parecer ajustado, e incluso algo inferior a lo que se suele pedir en este municipio del Norte de la Isla. Si no fuera por un detalle que produce extrañeza en el presunto comprador: se trata de una vivienda de protección oficial de promoción privada que fue adquirida por la mitad, poco más de 96.161,9 euros, unos 16 millones de pesetas. La casa, que no tiene cocina, no ha sido habitada, otro de los requisitos que incumple.
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Hay otro caso más sangrante, que comentaré con más detalle otro día: La vivienda pública o viviendas sociales. Casas pagadas por el Gobierno de Canarias (lease: con los impuestos de los ciudadanos) y que se entregan a familias con (supuestamente) pocos recursos de manera gratuita o con un alquiler ridículo. Viviendas sociales que no son las de antaño, no. Ahora son casi mejores que las que se venden en el mercado inmobiliario convencional. En la imagen que acompaña esta anotación pueden ver un ejemplo de viviendas sociales de reciente construcción en Jinamar.
Evidentemente la mayoría de las familias que habitan esas casas lo hacen por necesidad. Pero también es evidente que hay personas que acceden a esa vivienda con ingresos incluso superiores que los de un currito de a pie de los que tiene que pagarse la hipoteca todos los meses (vaselina mediante). Es la fiesta de la economía sumergida.
En frente de donde yo vivo hay un bloque de casa casas adosadas de dos plantas con sus jardincitos traseros/delanteros y, encima de éstas, hay otro bloque de casas de dos plantas, es decir, es un edificio de 4 en total. Pues el otro día me enteré de que son de VPO...vamos, que aquí la gente no renuncia a su casita en condiciones entonces ¿por qué los jinameros van a ser menos?
(léase con tono de ironía!)