Si tiene usted una camiseta que rece “WTF?!” y nunca ha sabido sacarle partido porque no encuentra el momento para enfundársela, aproveche. Hoy es su día.
Entrevista a Ricardo Melchior, en El Día de ayer domingo.
¿Qué opinión tiene de las escuchas telefónicas del “caso Arona” en las que también se ha visto implicado el vicepresidente del Cabildo, José Manuel Bermúdez?
Si hay una investigación judicial lo que se escuche debe estar en los oídos de la autoridad judicial. Los otros sólo deben oír, no interpretar lo que se dice, y mucho menos filtrarlo. Si eso es así me parece reprobable, va contra las normas básicas del Estado de Derecho y debe actuar la Justicia. Si un juez ordena realizar escuchas él es el único que debe interpretar lo que oiga. El que escuche, si no es un juez, debe ir a la cárcel porque está infringiendo las normas más elementales de la democracia.
Pero quien intente realizar tratos de favor también, ¿no?
¿Por qué? ¿Voy a ir a la cárcel si le digo a usted que un sobrino mío va a entrar en el periódico y le pregunto si me puede echar una mano? Eso no es así.
Pero es que en el “caso Arona” estamos hablando de cargos públicos
¿Y qué? Otra cosa es que entren por eso. No entró ninguna de las personas por las que se preguntó. Lo que sí es grave es que yo, sin autorización, escuche conversaciones privadas entre dos cargos públicos. Lo puede hacer el juez, pero no el funcionario de turno que debería ser cesado inmediatamente. Eso no se da en ninguna democracia consolidada europea. Nos enteraremos de quién ha ordenado esas escuchas y actuaremos.
¿Y qué? Nunca había visto una condensación tan admirable, una síntesis tan aguda e irrefutable del habitual proceder político canario. ¿Y qué? ¿Te me vas a poner chulo?
Ignoro si, jurídicamente, el argumento de Melchior se sostiene. Éticamente, no se aguanta por ningún lado (como tampoco se aguanta el de Domingo Medina, el de todo el mundo lo hace ergo no es para tanto). He de confesar que tampoco esperaba más de alguien que definió como “cabrones” a los que, en ejercicio de su función, estaban escuchando, por orden judicial, sus conversaciones con algunos imputados del caso Arona (verídico).

Jejejeje, y entonces me dijo no sé qué de unos… jajajaja… de unos cargos públicos… dice… ay que me duele la barriga… que no es lo mismo… jejejeje


el enchufismo o las recomendaciones son parte de la vida misma… pero deberían circunscribirse al ámbito privado exclusivamente, donde alguien arriesga su dinero para poner a un recomendado. En el sector público debería estar castigado de alguna forma (si es que no lo está ya
¿tráfico de influencias?) pero se ve que nuestros gobernantes están a lo que están… al trinque, al mamoneo y a la caza de puestos vitalicios para amiguetes y recomendados.