Curiosa a la vez que preocupante la noticia de la que se hace eco El Mundo en su edición electrónica: La cesta de productos frescos ha aumentado de manera escandalosa.
Aunque lo que más ha trascendido es la subida de la leche (un 18,3%) y los productos de harina de trigo (8,34%) como el pan, la subida interaunal más bestia es la de las cebollas, que cuestan ¡un 22% más que el año pasado!. Otros productos con fuertes subidas en su precios son el pollo (18,3%), el aceite de girasol (16,41%) y las sardinas (14,7%).
Por el lado contrario baja un 18,7% el aceite de oliva y un 6,61% el cordero. Pero hay trampa: el año pasado el aceite de oliva subió muchísimo por la mala cosecha de aceituna. No se exactamente cuanto subió, pero lo que si es seguro es que fue bastante más de un 18,7%. Por lo tanto, pese a que ahora el aceite es más barato que hace un año, es mucho más caro que hace dos.
Decía al principio que me resultaba curiosa la noticia por un detalle: las cebollas se consideraban antiguamente un alimento de la gente pobre. Con el paso del tiempo se ha convertido en una de las piezas fundamentales de la dieta mediterránea y son bien conocidas las bondades de esta herbácea. Si el tema sigue así, creo que podremos encontrar las cebollas en la misma sección que el caviar o la trufa blanca.

Yo creía que en la UE había un gran problema con el enorme excedente de leche que hay. ¿Cómo es posible que suba tanto la leche entonces? ¿O será que me equivoco?